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miércoles, 18 de mayo de 2016

LOS MONSTRUOS HABITAN DONDE MENOS LO ESPERAS


No veo, está todo oscuro, tengo frío y no sé dónde estoy, el miedo me invade, intento gritar, pero ningún sonido sale de mí, tampoco puedo moverme, algo oprime todo mi cuerpo, ¿cuánto ha pasado desde que he despertado? Ni siquiera sé si estoy temblando, apenas siento mi cuerpo, no noto las lágrimas pero sé que he llorado hasta la saciedad, ¿cómo he llegado aquí?, vale, joder, tranquilizate, tengo que pensar, saber que ha pasado para averiguar donde estoy encerrada, ¿qué hice anoche? Anoche... Anoche fui a una fiesta, pero todo era normal, lo pasé bien y luego me fui... Llegué a mi casa ¿no?, ¿pasó algo por el camino? Me cuesta recordar, estoy muy nerviosa. Vale, comencemos de nuevo, fui a la fiesta, estuve unas cuatro horas y luego me marché, ya había oscurecido y volví por el mismo camino de siempre, pasó un coche y yo seguí andando... No, no, no, el coche paró, era un policía, es verdad, un hombre muy amable, creo que me preguntó si me había perdido, yo le dije que salía de una fiesta... ¡Sí! Me acompañó a casa, es verdad subí en su coche, fue un trayecto corto y me dio una charla sobre algo... ¿De que me habló? Creo que era algo sobre tener cuidado, ¿me habló de que tenía que tener cuidado?, pero dijo algo que sonó raro... Como era... Una frase un tanto extraña... "los monstruos habitan donde menos te lo esperas" sí... Creo que era eso, luego bajé del coche... ¿Bajé? No lo recuerdo, pero él paró el coche... Pero, ¿en la puerta de mi casa? No... No conocía el lugar, ¿y luego? Sentí dolor, frío... Y me costaba respirar, recuerdo el sabor de la sangre, intenté gritar y lloraba... Quería escapar, luego todo oscuridad... ¿Qué pasó?, ¿por qué no recuerdo más?...
                    -NOTICIAS-
Hallado el cadáver de una menor, al parecer la joven de 16 años recibió una brutal paliza y fue violada, su cadáver fue descubierto en una fosa de poca profundidad, al parecer cuando fue enterrada todavía permanecía con vida, el jefe de policía de la localidad ha hecho las siguientes declaraciones: "estamos haciendo todo lo posible por encontrar al culpable de tal atrocidad, por desgracia vivimos en una sociedad en la que los monstruos habitan donde menos lo esperas.

lunes, 6 de julio de 2015

¿MENTE O CORAZÓN?


¿Has sentido alguna vez arder de dolor tu corazón?, sentir que las lágrimas quieren brotar e impedírselo por todos los medios posibles. Esas situaciones que te hacen sufrir... 
Ver a la persona que amas riendo con alguien que no eres tú, besando a alguien que no eres tú, es entonces cuando sientes el calor de la ira, la desesperación y empiezas a odiar, pero no es un odio verdadero, por que en el fondo amas a ese hombre o esa mujer por eso te resistes a llorar, te resistes a aceptar lo evidente, es curioso como nuestro cerebro se percata de aquello que el corazón quiere negar, a nuestra cabeza le da igual que nos duela lo evidente simplemente nos lo muestra tal y como es, es el corazón el que acelera su ritmo y siembra la duda de la posibilidad. Son curiosos estos sentimientos, amas a alguien y lo odias por no estar a tu lado, desearías tenerlo pero sabes que no es lo que te conviene, quieres besar sus labios pero si lo haces estarás más perdido que antes. La duda siempre ha existido en nuestro interior, ¿hacer caso al corazón o a la cabeza?, ¿al calor o a la frialdad?.
Al final aprendes que hagas lo que hagas tendrás alegrías y tristezas, alivio y dolor... 
Parece que cada sentimiento va acompañado de la mano de su contrario.

domingo, 5 de julio de 2015

50 SOMBRAS DE CRISTINA - capítulo 2


Son casi las 7 de la tarde y estoy a punto de comenzar mi turno en el bar...
la verdad es que estas horas en el curro se me han pasado volando y por fin he vuelto a casa, estoy reventado, veo que Max ha cogido los papeles que le dejé... vuelvo a pensar en ella, en esos ojos tan penetrantes, me siento en el sofá a estudiar un poco, pero me es imposible concentrarme ya es tarde así que decido irme a mi habitación, esa noche soñé con piernas impresionantes y ojos profundos.


Miércoles 5


Max ya está despierto y desde que me he levantado no para de darme la vara
-bua tío tienes suerte de haberla conocido en persona dicen que es una tía super atractiva, ¿tu que opinas?
-Pues que quieres que te diga, está muy buena- pero joder como impone, pienso
-no ha estado mal la entrevista, no has sacado mucho pero tengo suficiente
ya te vale con la preguntita de si era lesbiana, no veas con que cara me ha mirado... daba miedo
-no será para tanto exagerado, lo que es una pena es no tener una foto suya...
Por suerte Max se metió de lleno en su trabajo y dejó de preguntarme cosas, me estaba poniendo de los nervios, el problema es poder sacarme su imagen de la mente... solo pienso en esa mujer.


Viernes 7


Estos días han sido estresantes entre el trabajo que tengo que presentar en clase de economía, estudiar para los exámenes finales y encima el curro... pero viendo el lado bueno ya falta poco para cobrar...
Hoy se ha presentado en casa María, la que considero mi mejor amiga, y nos ha traído un pedazo de noticia, van a exponer sus fotografías, me alegro por ella, es muy buena fotógrafa, nos ha invitado a ir a la exposición. La conozco desde hace años, es una chica impresionante, Max siempre me está dando el tostón con que salga con ella, se que ella quiere algo más que una simple amistad conmigo, pero no puedo no es mi tipo de chica... aunque tiene un cuerpazo impresionante una piel morena y unos ojos oscuros...


Sábado 8


Día de mucho trabajo en el bar, está repleto de gente, voy corriendo de un lado a otro atendiendo mesas, al medio día la cosa se calma un poco, me acerco con mi libreta hacia una mesa a tomar nota y cuando levanto la vista me quedo boquiabierto... es ella... parpadeo un par de veces sin poder creérmelo
-hola Jhon
-señorita Cristina... no esperaba verla por aquí...
¿Habrá venido por mi? En ese mismo instante me corrijo... estoy loco como coño una tía así va a venir a verme a mí...
-negocios.
Lo que pensaba...
-¿qué le pongo?
-un café corto por favor.
Me alejo corriendo a prepararlo y enseguida vuelvo a su mesa con el café
-¿cuánto llevas trabajando aquí?
-Casi 4 años- le respondo
-¿que tal va la entrevista que tuvimos?
Muy bien Max está trabajando en ella... solo... nos faltaría alguna foto suya- ¿cómo me he atrevido a decir algo así? Me está mirando fijamente... me da mal rollo
-no era mi intención molestarla... se que es una persona muy ocupada
-bueno he de quedarme un par de días- saca de su monedero una tarjeta y me la da- el lunes tendría un hueco si conseguís un fotógrafo...
Justo en ese momento aparece Paula, la hermana del jefe que me saluda desde lejos, supongo que habrá venido por el cumpleaños de su hermano, le dedico una sonrisa a modo de saludo y vuelvo a mirar a Cristina... su expresión ha cambiado parece estar más seria que antes, se toma de un sorbo el café y se levanta.
-llámeme y concertamos la hora de la sesión
Se acerca un poco más y casi susurrándome al oído...
-me alegro de haberle visto...
Luego se marcha... me ha dejado paralizado, esas palabras me han hecho sentir un escalofrió por todo el cuerpo, esa tía es autoritaria arrogante tiene un carácter tan fuerte... pero está buenísima... Vale, sí, me gusta, me atrae muchísimo y estoy perdiendo el culo con ella... seria perfecta de no intimidarme tanto.



Miro hacia la mesa... me ha dejado una propina de 4 euros, ¿quien hace eso? Esta tía va de sobrada por la vida, hay que ver como son los ricos.

jueves, 7 de mayo de 2015

SUCESOS EXTRAÑOS


Hace unos meses pasó algo extraño, ya no me siento seguro en ninguna parte y quiero dejar constancia de todo cuanto sucedió, estoy seguro de que pronto me encontrarán y harán que mi existencia se borre por completo, que mi paso por esta vida desaparezca, sé que silenciarán las voces de los pocos que me conocen, los echos que contaré en estas paginas muchos los tomarán por falsos, pero quizá llegue a manos de alguien que si crea en mis palabras. No diré mi nombre, creo que es un dato irrelevante, simplemente me ceñiré a los echos ocurridos.
Esta historia empezó un sábado, antes de eso mi vida era de lo más normal, yo trabajaba en un astillero, un trabajo como otro cualquiera. Como todos los sábados después del trabajo fui al bar habitual, quizá ese día me lié más de la cuenta, lo reconozco, salí de aquel tugurio completamente borracho, no quise coger el coche, dos semanas antes ya me habían multado por la misma razón, decidí volver a casa andando, era una buena caminata, pero pensé que podía atajar por el bosque como ya había hecho en otras ocasiones. Me metí por el camino habitual y caminé distraídamente durante largo rato,hacia bastante frío, por suerte la luna estaba casi llena y me alumbraba el camino, cuando me di cuenta todo estaba en silencio, una extraña luz blanca lo cubrió todo, pensé que habían sido imaginaciones mías y no le di más importancia. No se oía ningún tipo de sonido, ni si quiera el ulular de los búhos, me pareció algo realmente extraño, esos pajarracos nunca callan. Empecé a incomodarme con tanto silencio, decidí apretar el paso, la temperatura también estaba bajando. Ya faltaba poco para llegar a mi cabaña, pero mis ojos se cruzaron con algo, llevo maldiciendo ese momento desde los dos últimos meses, me agaché a recoger lo que parecía un huevo de color purpura, al tocarlo noté que desprendía una sustancia pegajosa y en su interior comenzó a brillar una pequeña luz, me pareció algo sorprendente, jamás tendría que haber tocado esa maldita cosa, pero no sabia que era y sentía curiosidad por algo tan fascinante, así que regresé a casa con aquella especie de huevo viscoso.
Ya en casa, me senté junto a la chimenea para entrar en calor, coloqué el extraño objeto en un recipiente, cuando dejé de tocarlo aquella luz se fue apagando, probé a tocarlo de nuevo varias veces, simplemente con la punta del dedo y en cada contacto la luz volvía a surgir y pasé un buen rato mirándolo y sin darme cuenta la madrugada se había convertido en día, así que dejé el curioso objeto en su recipiente junto a la chimenea y me apresuré en acabar todo cuanto debía hacer. Cada vez que pasaba junto al objeto lo observaba y me producía una sensación de tristeza de soledad. Aquella noche estaba incomodo, no conseguía conciliar el sueño, me senté junto a la ventana con una taza de caldo como solía hacer en las noches de invierno, me quedé contemplando las estrellas, entonces vi algo en el bosque, a lo lejos entre los arboles un destello de luz blanca, como lo que había visto la noche anterior, entonces no era una fantasía, nunca había visto luces tan potentes como aquellas, solo duró unos cuantos segundos. No se en que estaba pensando pero la curiosidad me asaltó de tal forma que cuando quise darme cuenta ya estaba dirigiéndome hacia el lugar en el que había visto la luz. Estaba bastante oscuro las nubes ocultaban la luna, no sé con que tropecé, pero caí de bruces y me hice bastante daño en la rodilla, tuve que estar un rato sentado hasta que el dolor disminuyó, cuando por fin conseguí ponerme en pie, de nuevo otro fogonazo de luz me dejó paralizado, el destello era tan fuerte que a los arboles que estaban a mi alrededor desaparecieron, era como encontrarse a solas en mitad de la nada, y de nuevo otra vez el bosque ante mis ojos. Me resultaba imposible poder averiguar de donde había venido aquel resplandor, me sentía confuso, avancé sin saber hacia donde, de nuevo caí en la cuenta del inmenso silencio, no sabía desde cuando los pájaros habían callado. De nuevo me sentía incomodo, hasta que por fin escuché algo, cerca de donde yo estaba. Oía como las ramas de los arboles crujían, al principio lo atribuí al viento, hasta que caí en la cuenta de que todo estaba en calma, por lo tanto debía de ser un animal o una persona quien hiciese aquellos sonidos, me fui acercando sigilosamente hasta el lugar de donde provenían. Oculto tras un gran árbol rodeado de vegetación, empecé a observar, al principio me costó distinguir en la oscuridad, pero cuando por fin mis ojos detectaron el movimiento, quedé sin respiración, quería huir, pero el mismo , miedo me lo impedía, mis ojos no se apartaban de aquella figura de aspecto humano. Era una criatura completamente desnuda, me había costado distinguirla por que su piel era de un tono grisáceo pálido, sus brazos y piernas eran delgados y extremadamente largos al igual que su cuerpo, mediría entre dos y tres metros, sus ojos eran enormes y negros, parecía estar buscando algo, removía los arbustos aquí y allá. Si una persona me hubiese contado lo que yo en ese mismo momento estaba viendo lo hubiese tomado por loco, pero mis ojos no se equivocaban, seguí los movimientos de aquel ser. Me quedé pensando en lo poco que había visto y oído sobre el tema, la mayor parte de cosas, por no decir todas, en las películas, yo no era para nada un entendido en esta materia, me preguntaba si aquellos seres deformes y sin ropa eran más inteligentes que nuestra raza, sus cabezas eran enormes y alargadas. De repente aquel ser miró hacia la zona en la que yo me encontraba,me aparte con un movimiento rápido, era imposible que me hubiese visto, volví a asomarme, ya no estaba, se había esfumado. Salí corriendo de allí, solo había avanzado un poco cuando otro fogonazo de luz me hizo parar en seco, de nuevo los arboles y todo cuanto había a mi alrededor había desaparecido, solo estaba yo en una nada blanca, intenté avanzar, pero me daba la sensación de estar andando sin moverme del lugar. Empecé a sentir calor y al poco me senté sofocado, no sabía que me estaba ocurriendo, pero desde luego ya habían pasado varios minutos, esta luz duraba mucho más que las otras, empezaba a inquietarme no sabía donde estaba ni que me sucedería, por fin a lo lejos vi algo, dos manchas negras que iban haciéndose más y más grandes hasta empezar a cobrar forma humana, eran ellos, los extraterrestres y venían hacia mí, corrí intentando alejarme de ellos, pero no conseguía avanzar, cuando volví a mirar hacia atrás ya no estaban, y no recuerdo nada más, no se que pasó después, cuando abrí los ojos estaba en mi cama, todo estaba como lo había dejado el día anterior, todo parecía haber sido un sueño. Me levanté, en la boca tenía un cierto regusto amargo. Al acercarme a la ventana vi en el alféizar la taza de caldo que estaba tomando anoche y dejé a medias por salir a investigar, estaba confuso empezaba a dudar si todo había sido un sueño, me acerqué a la chimenea, la leña ahora convertida en ascuas aun desprendía un agradable calor, me senté y acerque mis manos para calentarlas, cuando miré hacia el suelo vi el recipiente en el que había metido el extraño objeto, pero ya no estaba allí, lo único que quedaba era un resto viscoso en el fondo del cuenco, no sé que había pasado la noche anterior, pero empezó a rondar una idea por mi cabeza, aquellos seres habían introducido aquel objeto en mí, me desnudé frente al espejo observando minuciosamente cada parte de mi cuerpo, tenía que haber algún tipo de herida que confirmara mis sospechas. Pasé un buen rato observándome la piel, pero no hallé rastro alguno de herida en mi cuerpo. El sonido del teléfono me sacó de mis pensamientos, mi jefe me estaba echando una bronca impresionante, ¿como podía haber olvidado ir a mi trabajo? Salí corriendo de casa con la misma ropa del día anterior y por fin el día de trabajo tenía algo bueno, durante toda la mañana conseguí alejar de mi mente todo cuanto había sucedido, aunque solo duró hasta la hora del descanso. Un compañero se acercó a mí, me preguntó que que me había sucedido en la nuca, lo miré desconcertado. Me excusé de las horas de trabajo que quedaban y me fui corriendo a casa. Con la ayuda de dos espejos comprobé que en mi nuca había una marca, una delgada linea horizontal y enrojecida, similar a un arañazo. Entonces lo supe, era allí donde lo habían escondido. Estaba muy asustado no sabía que era ese objeto y ahora estaba dentro de mí, me senté en el borde de la cama abatido pensando en lo peor, ¿y si acababa muriendo? Me acosté y no quise pensar más en ello. Cuando desperté con el animo por los suelos ya estaba oscureciendo, preparé algo de cenar apenas había comido en todo el día. Comenzaba a estar más tranquilo cuando alguien llamó a la puerta, primero me quedé callado tenía miedo de que fuesen esos seres, pero deseché la idea de inmediato, dudaba que un extraterrestre se molestase en llamar a la puerta, fui hacia la entrada y abrí pensando que encontraría a alguno de mis compañeros preocupado por mi extraña ausencia en el trabajo, pero ni mucho menos, allí ante mí en el umbral de la puerta se hallaba un hombre trajeado y elegante con un sombrero a juego, ni siquiera me dio tiempo a saludarlo cuando el hombre, con libreta y bolígrafo en mano entré en mi casa, empezó a interrogarme, preguntas sobre si había visto por la zona luces, en especial en horas de la noche, yo sabía perfectamente de que estaba hablando, me preguntó si había escuchado sonidos, visto personas merodeando cerca. Lo negué todo, le dije que no había visto ni escuchado nada, solo quería alejarme de todo aquello, ya llevaba bastante carga encima. El hombre, que ni siquiera se había presentado, iba anotando todo cuanto hablábamos, le pedí que saliese de mi casa, me estaba incomodando su presencia, su respuesta fue que estaba en una investigación y debía de recopilar toda la información que le fuese posible, echó un vistazo a la casa mientras yo le decía que no tenía nada que ver con ningún tipo de investigación, el hombre hizo caso omiso y siguió rondando por la casa, empezaba a estar muy molesto cuando el tipo se paró en seco frente a la chimenea, se quedó observándola y yo a el sin saber que hacía ahí plantado cuando caí en la cuenta de que allí delante seguía el recipiente con los restos viscosos del objeto que esos extraterrestres habían implantado en mí, mi corazón se aceleró, como ya he dicho no soy un entendido en estas materias pero si he visto bastantes películas de este genero y por eso supuse que el objeto estaba en mi cuerpo al igual que llegué a la conclusión de que el gobierno, los llamados hombres de negro, irían a por mí, ¿que les importaba si una persona como yo desaparecía de la faz de la tierra?, seguramente me torturarían para sacar información o harían experimentos conmigo para averiguar que era lo que me habían metido esos seres. Empecé a sudar, el miedo se estaba apoderando de mí cuando el hombre se dio la vuelta, me miró y me dio las gracias por haber sido tan paciente, luego desapreció por la puerta. Mi reacción fue ir corriendo a la ventana y asomarme con mucho cuidado, vi como el hombre montaba en un coche negro, a su lado otro hombre igualmente trajeado, los dos intercambiaron unas cuantas palabras y luego el coche fue desapareciendo por el camino de entrada. Por un momento respiré aliviado, pero eso no podía ser todo, seguramente esos tipos volverían, me senté a organizar mis pensamientos, de lo que estaba seguro era de lo que había visto la noche anterior, y la idea de que en mí aquellos seres habían metido un objeto estaba muy fijada, también estaba seguro de que ese tipo y su compañero eran agentes del gobierno y de lo que más convencido estaba era de que aun no había acabado la historia, esos hombres volverían y sabía que si no era a las buenas me llevarían con ellos a las malas, quizá vivía una vida mediocre, aburrida, sin sobresaltos, pero no estaba dispuesto a arriesgarme a morir.
Pocas horas después ya había preparado las cosas necesarias para vivir una temporada fuera, tentado estuve de avisar a mi jefe y compañeros, pero lo descarté al pensar que me pedirían explicaciones de mi partida y quizá aquellos hombres les intentasen sonsacar donde me encontraba, así que me cargué la mochila al hombro y salí de allí.
Estuve viajando durante tres semanas, haciendo auto stop, acampando en los bosques de los alrededores, y de vez en cuando alquilando alguna habitación en la que asearme, comer algo caliente y descansar decentemente por unas horas.
Una mañana almorzando en un café de un pequeño pueblo, al que había llegado la noche anterior, y leyendo el periódico me topé con mi foto en él, comencé a leer el articulo, no podía ser... me acusaban del asesinato de una familia a la que no conocía y en un pueblo al que jamás había oído nombrar, pagué la cuenta y salí corriendo de allí, no me había equivocado aquellos hombres estaban detrás de mí, todo el puto gobierno estaba persiguiéndome y toda la gente creería que era un despreciable asesino, esa gente había arruinado mi vida para siempre y no les bastaba con eso, estaba seguro de que no pararían hasta atraparme y torturarme o diseccionarme.
Conseguí huir durante unos días más pero la noticia de mi falso homicidio se había extendido por todas partes, y llegó el día en que me pillaron. Intentaba mantenerme alejado de los pueblos y ciudades, pero a veces me era imposible, aquel día alquilé un pequeño cuarto en un motel de mala muerte, era lo único que podía permitirme, mis ahorros habían bajado significativamente desde mi partida. El dueño que me alquiló la habitación debió de reconocer mi cara en el periódico o quizá en las noticias, al atardecer una patrulla de policías tenían rodeada la puerta de mi habitación y me pedían que saliese con las manos en alto, todo esto me estaba pareciendo surrealista, me precia estar en un rodaje de esas anticuadas películas de serie B, no tenía más remedio que obedecer.
Me trasladaron a los calabozos del pueblo, pocas horas después aparecieron dos tíos igualmente trajeados a los que se presentaron aquel día en mi casa, me pidieron amablemente que les acompañase, me monté en la parte trasera de su JEPP negro, no dudaron en quitarme las esposas, simplemente me dijeron que necesitaban trasladarme a su central para hacerme un interrogatorio, yo no sabía que me esperaba, ni si quiera si saldría vivo de aquel lugar al que me dirigía.
Comenzaron a tomar carreteras secundarias, cada vez más alejadas de los pueblos, hasta que hubo un momento en el que ya no se divisaba un solo coche a excepción del nuestro, seguimos avanzando unos cuantos kilómetros más, estaba anocheciendo, yo ya temía que en cualquier momento parasen el coche, me obligasen a bajar y me pegasen dos tiros abandonando mi cadáver en aquel desierto, pero no fue así. Llegamos a una especie de base militar completamente vallada, había distintos edificios en su interior, era algo enorme, se extendía hasta perderse de vista, había muchos hombres con uniforme militar y armados hasta los dientes. Entramos en el recinto y seguimos avanzando hasta llegar a una enorme nave de hormigón con escasas ventanas, los hombres bajaron del coche y me abrieron la puerta, bajé suponiendo que aquel recinto era un lugar de tortura para extraer información, nos dirigimos a unas enormes puertas de entrada a la nave, bien custodiadas por dos enormes hombres armados. Los hombres de negro enseñaron lo que supuse serían unos pases y por fin entramos, el corazón me latía desbocado, lo que esperaba encontrar era unos cuantos matones con una silla reservada para mí al lado de un banco repleto de instrumentos de tortura, para mi alivio no fue así. Después de pasar unas cuantas puertas al fin llegamos a lo que parecía un enorme laboratorio, la mayoría de las personas que rondaban por allí iban vestidos con batas blancas y gafas de protección. Se nos acercó un tipo con uniforme elegante, el pecho lleno de medallas del ejercito y una gorra como en las películas, me tendió en la mano y yo se la estreché, los hombres que me habían acompañado hasta allí desaparecieron entre las demás personas. Empezaba a calmarme un poco, parecía que aquello que me había imaginado no iba a suceder, quizá podía conservar mi vida. Aquel hombre, llamado “el coronel” se disculpó por haber dado un falso aviso a la prensa para poder dar conmigo, me estuvo contando que habían avistado seres de otro planeta por la zona en la que yo vivía, que estaba al corriente de todo cuanto me había sucedido y necesitaba mi versión de los echos. Lo acompañé a un cuarto apartado, me sirvió un café, ya hacía tiempo que no tomaba un buen café, debió de verme echo polvo por que me ofreció una habitación, comida, ducha y ropa limpia después de que acabásemos con el interrogatorio, acepté pues necesitaba una ducha y un buen descanso. Puso una grabadora sobre la mesa y las preguntas comenzaron, las primeras fueron de rutina supongo, como me llamaba, la edad que tenía, si había familiares enterados de lo sucedido, después comenzó a preguntarme sobre que había visto, le relaté la historia, el coronel ni se inmutó con las cosas que le iba contando, supuse que yo no sería el primer caso que tenían, el hombre pareció interesarse mucho más en la parte que relaté sobre mi suposición en que aquellos seres habían metido algo extraño en mi cuerpo, el hombre esperó pacientemente a que yo acabase mi relato y entonces se puso en pie para examinarme el cuello, noté como pasaba uno de sus dedos por mi cuello, supuse que siguiendo la linea roja que aun debía de llevar marcada, extendió ese dedo hacia mi cara y me costó comprender por un momento,, tenía el dedo manchado de la misma sustancia que dejaba el objeto que estaba seguro de tener en mi interior, le miré incrédulo, esperando a que me diese una respuesta, lo único que dijo fue que debía de someterme a una operación para sacar aquella cosa de mí y de nuevo me entró el pánico, pensé que era una escusa para experimentar conmigo como si fuese una rata de laboratorio. Después de negarme aquel hombre salió de la sala dejándome solo, empecé a pensar, estaba confuso, no sabía si aquel hombre decía la verdad o si era una estratagema para estudiarme, llevaba algo alienígena en mi cuerpo, no sabía que efecto causaría eso sobre mí. De nuevo el hombre entró en la pequeña sala interrumpiendo mis pensamientos, traía consigo una carpeta que dejó ante mí, me dijo que era prioritario extirpar aquella cosa que me habían implantado. Abrí la carpeta, allí habían fotos, fotos de personas sobre mesas quirúrgicas, tenían la nuca abierta y allí se podía ver el objeto que yo también tenía, solo que a ellos aquella cosa se les había pegado hasta el hueso, ya no tenía una forma ovalada, mas bien estaba como derretido, cerré la carpeta, no podía seguir viendo aquellas imágenes. De nuevo el coronel se dirigió a mí, dijo que por ese motivo era urgente que me sometiese a la operación, supongo que vio mi cara de incredulidad ya que empezó a contarme más cosas sobre el tema. Aquella cosa que yo llevaba en mi interior era una especie de transmisor, se ajustaba a la columna vertebral y almacenaba toda la información de los movimientos y comportamientos de los seres humanos, por desgracia nuestro cuerpo lo asimilaba como una fuente extraña y lo atacaba para expulsarlo del organismo, lo cual provocaba que aquella cosa empezase a perder su forma ovalada y a adherirse a la columna por lo que empezaba a provocar fallos en el sistema humano, llevando a la muerte a aquel que lo llevase implantado, por suerte yo aun estaba dentro del periodo en el que se podía extirpar, al principio todo me pareció surrealista, pero con todo lo que me había pasado ya estaba dispuesto a creérmelo todo, por eso acabé cediendo a someterme a la operación, no quería morir. Después de acompañarme hasta una sala que parecía una habitación de hotel, el coronel desapareció. Pude tomar una ducha y luego me tumbé sobre la cama esperando a que viniesen a por mí, aquel hombre había dicho que no tenía de que preocuparme, que todo saldría bien, que estaba dentro del plazo y que aquel transmisor aun estaba intacto. Por fin dos hombres vinieron a buscarme me acompañaron hasta una sala, realmente aquello parecía un hospital, poco después entré en la sala quirúrgica, me tendí sobre la camilla como me indicaron, me pusieron una mascarilla y me inyectaron dos cosas en el brazo derecho, a partir de ahí todo empezó a volverse negro. Me vi a mi mismo sentado en una silla, miraba la televisión, luego vi que algo se acercaba por detrás, era una de aquellas criaturas, alargaba su mano hacia mí, intenté gritar para avisar a mi yo sentado de que tuviese cuidado, pero mi voz no salia, aquella mano se posó sobre mi hombro, comencé a sentir calor, una especie de bienestar, de tranquilidad, y se me pasó por la cabeza que quizá aquellos seres no eran malvados, a fin de cuentas solo querían estudiarnos, pero entonces ¿por que después de recibir la información no nos quitaban aquellas cosas?, ¿por que nos dejaban morir?. La visión había cambiado, ya no me veía a mi mismo, estaba en el bosque donde había comenzado todo, era de noche y hacía frío, vi un fogonazo de luz y de repente desperté en mi casa, de nuevo me veía a mi mismo, dos hombres trajeados de negro, como los que vinieron a hacerme la visita aquel día, me llevaban a rastras hasta mi cama, me tumbaban boca abajo y con un bisturí me hacían una pequeña marca en forma horizontal a la altura de la nuca, vi como aplicaban unas gotas de un suero color rojo que impregnaban la herida, después se dedicaron a limpiarla y se marcharon. Me acerqué a mi cuerpo y lo observé, ningún alienígena había tocado mi cuerpo, mi mirada se dirigió a la chimenea, el objeto no estaba, seguro que aquellos hombres se lo habían llevado. Comencé a asimilar las cosas, como si alguien estuviese susurrando la verdad a mi oído, todo había sido una estratagema del gobierno, aquellas luces blancas no eran cosa de los extraterrestres. El gobierno había avistado el ovni y preparó una trampa, las luces, necesitaba capturar a aquellos seres para estudiarlos, por eso intentaron cegarlos con las luces, pero yo me entrometí, solo pasaba por ahí, pero vi a uno de los seres y eso al gobierno no le interesaba por eso me hicieron creer que los alienígenas habían experimentado conmigo, para poder atraparme y tenerme controlado, pero entonces ¿por que esta operación?, la voz siguió contándome, me estaban implantando un chip de localización, ya no podría escapar de allí, me había metido en la boca del lobo... pero ¿y aquel objeto ovalado y viscoso no era extraterrestre?, algo me dijo que sí, aquel ser que vi lo estaban buscando, intentaba recuperarlo. De nuevo todo se volvió negro, no volví a escuchar aquella voz que me hablaba tan suavemente. Desperté en la habitación sobre la cama y a mi lado un buen desayuno, la verdad es que estaba hambriento y no dudé en comer, cuando terminé me asomé a la puerta, el pasillo estaba desierto, caminé por el, aquello parecía un laberinto, me crucé con varios hombres vestidos con batas blancas, pero ni me miraron, seguí caminando y empecé a escuchar de nuevo la voz del sueño, pero solo dijo una palabra “derecha” y sin saber por que obedecí y giré a la derecha, aquella voz me iba guiando y yo seguía sus ordenes, hasta que llegué a una sala enorme con un ventanal acristalado, detrás de aquel ventanal vi tipos de plantas y flores impresionantes, enormes, que se movían solas, de colores muy llamativos, también había insectos grandes y raros sobrevolando la vegetación. Vi una especie de lagarto que mediría más o menos como el brazo de un hombre adulto de color azul que saltaba entre las plantas con una agilidad increíble, estaba fascinado, mis ojos no se despegaban de aquella belleza de colores impresionantes y entre la maleza distinguí unos ojos enormes y negros, la voz volvía a hablar, me susurraba “no tengas miedo” y poco a poco aquellos ojos fueron saliendo de entre la maleza dejando a la vista a aquel ser que yo ya había visto, retrocedí dos pasos y al hacerlo la criatura también retrocedió, yo no apartaba la vista de aquel ser, de nuevo me acerqué al cristal y muy lentamente aquella cosa también se acercó, por fin podía observarlo de cerca, era muchísimo más alto que yo, tenía la piel lisa sin ninguna arruga y su minúscula boca desentonaba en él. Supe de quien era la voz que me había guiado hasta allí, aquel ser se sentó en el suelo para estar a mi altura, no movía sus labios pero sus palabras resonaban en mi mente, me pedía que por favor lo liberase, me vi hablando sin mover los labios yo también, le dije que yo no sabía como hacerlo, aquel ser entendía mis pensamientos pero ¿como?, su respuesta fue que por que yo había tocado a su cría, no entendía, pero él me explicó que a lo que yo llamaba objeto ovalado para él era su descendencia y podía entenderlo gracias a que su cría, antes de morir, había transmitido sus ultimas fuerzas a mi ser, aquel brillo y calor que desprendía al contacto con mi mano, eso era lo que me había transmitido, de repente la criatura se puso en pie y huyó hacia el interior de aquella selva, yo me quedé mirando, aun pensando en todo aquello que me había contado cuando de repente algo apoyó su mano en mi hombro, pegué un brinco y miré asustado, era solo aquel hombre, el coronel, me dijo que no debería de estar allí, por un momento pensé que lo sabía todo, que había oído la conversación entre el ser y yo, pero no fue así, pedí disculpas y me inventé la escusa de que me había perdido, en el fondo no era tan escusa ya que no sabía volver a mi habitación, el coronel se quedó mirando el cristal y algo pensativo dijo que eran criaturas horrendas y malvadas, que no les permitiría apoderarse de nuestro planeta, acto seguido se giró hacia mí y me observó el cuello, en su cara se reflejó la satisfacción, no me molesté siquiera en preguntarle cuando volvería a casa pues ya sabía la respuesta, nunca. El hombre me acompañó de nuevo a mi habitación me dijo que me proporcionarían todo cuanto necesitase y desapareció.
Por la minúscula ventana de la habitación entraba la oscuridad de la noche, me tendí en la cama, habían dejado en la mesita una nueva bandeja con la cena, pero no sentí apetito para comer, me quedé observando el techo pensando en todo lo que había sucedido, estaba claro que aquellos seres no eran los malos en esta película. De nuevo aquella voz me asaltó en mi cabeza, me preguntó si lo ayudaría a escaparse otra vez, mi respuesta fue la misma, yo no podía ayudarlo, le dije que ni yo mismo podía salir de ahí, su única respuesta fue “si tu me ayudas yo te ayudo” no tenía nada que perder, según todo cuanto salia en las películas o programas sobre alienígenas aquellos seres eran mucho más listos que nosotros los humanos, así que le respondí que le ayudaría, que yo también deseaba salir de allí, su despedida fue un “gracias”.
Dormí realmente bien, a pesar de saber que en realidad estaba encarcelado por el mismísimo gobierno, sentía que había una persona, mas bien un ser en el que si podía confiar, estaba seguro de que aquella raza, venida desde tan lejos, era una raza bondadosa y pacifica, su voz era dulce y cálida, en cambio el ser humano, con el que he convivido toda mi vida, era un ser avaricioso, mezquino, malvado, era una sensación extraña.
Cuando desperté por la mañana ya tenía una bandeja con el desayuno sobre la mesita de noche, me sentía de un humor estupendo para todo lo que me estaba pasando, desayuné tranquilamente y esperé a que el ser contactase conmigo, así fue poco después la voz volvió a resonar en mi cabeza, de nuevo me guió hasta aquella sala y pude verlo otra vez, me dijo que de noche la guardia que había era mucho menor en numero, que aprovecharíamos durante esas horas para robar un arma y poder así romper aquel cristal, a mi en principio todo aquello me pareció de película yo no me veía capaz de hacer tal heroicidad, pero aquella criatura me miraba con sus ojos llenos de esperanza, o esa era la sensación que me daba al mirarle, comprendí que al igual que yo, aquel ser también quería volver a su hogar. Me quedé un rato en aquella sala con él, le conté cosas de mi pasado, de mi infancia y él me relató cosas de su planeta, su raza solo comía los vegetales que cultivaban, había mucha variedad de animales y plantas, todo era colorido y frondoso, tenían un clima húmedo, todos ellos se ayudaban entre sí, no existían rivalidades como entre los humanos, no existían rasgos de jerarquía, nadie mandaba sobre nadie, vivían en paz y armonía, respetándose entre ellos y a cuanto les rodeaba. Sus crías nacían de esos huevos viscosos, no se distinguían por sexos, no sabían que era un macho o una hembra, cada uno de ellos nacía con un huevo dentro de su vientre, cuando sentían que estaban preparados hacían una pequeña incisión y extraían el huevo, debían de cuidarlo por unos meses, llevarlo allá donde ellos fuesen, siempre a su lado y darle su calor, la cría eclosionaba al cabo de unos meses y se desarrollaba muy rápido. Me contó que cuando él y su compañero habían aterrizado en la tierra, tenían una misión, era su deber el llevar información sobre la vegetación y los animales que reinaban nuestro planeta. Al sentirse preparado tuvo que extraer el huevo pero al poco comenzaron los fogonazos de luz, se asustaron y los dos corrieron separándose, pero en la huida el perdió a su cría y su compañero no volvió, lo habían capturado, volvió a buscarlo a la noche siguiente, pero el gobierno lo esperaba y consiguieron capturarlo a él también, comprendí por su mirada que aquella perdida sería un dolor que le acompañaría de por vida, para él, al igual que para nosotros, perder un hijo era algo muy doloroso.
Hablando con él se me pasó el tiempo volando, regresé a mi cuarto gracias a las indicaciones de su voz, las tripas me rugían, la bandeja con la comida que reposaba sobre la mesita ya hacía rato que estaba fría, pero no le hice ascos, después de comer dormí un buen rato.
Transcurrieron unos cuantos días más, yo siempre esperaba a que aquel ser contactase conmigo y cada día sin excepción lo hacía, me pasaba horas en aquella sala junto a él, siempre separados por aquel cristal. Siguió contándome cosas sobre su vida y su planeta, me explicó las clases de animales peligrosos y los que convivían con ellos y yo a cambio le contaba cosas sobre nuestra existencia, después de todo no eramos tan distintos, en el fondo sentía empatía por aquella enorme y grisácea criatura de carácter bondadoso.
Por fin una noche me despertó su voz, había llegado el día de la fuga, aprovechando que esa noche la vigilancia era mínima, ya que la mayor parte del personal tenía permiso para pasar las fiestas con su familia y solo quedaba un reducido grupo que se quedaba en las instalaciones, me levanté algo inseguro, estaba nervioso, podía morir, bastaba con que alguien me viese y me pegase un tiro, avancé por un sin fin de pasillos guiado unicamente por la voz de mi amigo, por suerte no me crucé con nadie, las instalaciones parecían estar desiertas, entré en una sala que para mi sorpresa era en la primera que había estado, donde el coronel vino a saludarme por primera vez,, la voz me guió hasta el fondo de la sala, todo estaba cubierto de artilugios de los que jamás hubiese podido adivinar su utilidad. Yo iba relatando cada uno de ellos al ser y su respuesta siempre era negativa, ninguno de aquellos era el arma que necesitábamos para poder huir, seguí mirando, había desde cosas diminutas como un botón hasta artilugios tan grandes como yo mismo, di con algo que me llamó la atención, estaba sobre una estantería, tuve que ponerme de puntillas para conseguir alcanzarlo, era una caja metalizada muy brillante y mediría aproximadamente un metro de largo, la puse sobre el banco y la abrí, pensaba que me costaría más, que tendría que buscar una llave para poder abrirla, pero la tapa se levantó al instante, en su interior había unas cuantas rocas de color canela con diminutos puntos grises, cuando se lo describí la voz de mi cabeza pareció entusiasmarse, no era lo que estábamos buscando pero dijo que seria de mucha ayuda, así que las guardé en mis bolsillos y dejé la caja tal y como la había encontrado, seguí explorando durante un rato más, con miedo de que alguien apareciese tras de mí, por suerte no fue así, poco después di con el objeto que necesitábamos, era una especie de guante, claramente hecho a medida de mi compañero ya que solo tenía cuatro dedos y era extremadamente grande, quedé algo decepcionado yo pensaba que se trataría de un arma alienígena parecida a una enorme pistola similar a las que se ven en muchas películas, lo cogí y me apresuré en llegar hasta la sala donde él estaba, me esperaba tras el cristal, vi que en su mano llevaba una planta de color azulado con unas enormes hojas, me dijo que me colocase aquel artilugio con forma de guante, quedaba un tanto ridículo, puse una mano sobre el cristal como él dijo y empujé, al principio no sucedió nada luego empecé a notar algo bajo la mano, el cristal se estaba rajando, las grietas comenzaron a extenderse y en un instante se hizo añicos, el corazón se me encogió al oír aquel estruendo de cristales, el ser salió por aquel enorme agujero, parecía sonreírme, me pidió el guante y yo se lo di. Mientras escapábamos de allí me contó que aquel guante aumentaba de manera desmesurada la fuerza para mover objetos grandes y pesados o eliminar obstáculos.
Mientras huíamos oímos pasos y gritos detrás nuestro, yo intentaba ir a la misma velocidad que aquel ser pero me era imposible sus piernas no solo eran más largas si no que era más rápido que yo, aunque notaba que de vez en cuando aquel ser reducía su velocidad y esperaba hasta que yo me ponía a su altura. Los gritos de los guardias seguían multiplicándose, el alienígena comenzó a partir unas cuantas de aquellas hojas azules y las lanzó detrás nuestro, me dijo que en unos segundos comenzarían a provocar un olor muy fuerte que dejaría inconsciente por unos cuantos minutos a quien lo aspirase, seguimos corriendo pero se oían gritos unos cuantos pasillos por delante, entonces el ser me dijo que sacase una de aquellas piedras, se la di y el la lanzó contra el suelo, la piedra se rompió en fragmentos tan minúsculos que formó una espesa capa de polvo impidiendo ver más allá de nuestras narices, aquel ser me agarró por el brazo y puso la mano en la que llevaba el guante sobre una de las paredes, los gritos se acercaban y parecía no suceder nada pero entonces unos pequeños chasquidos sonaron y al momento un enorme boquete apareció en el grueso hormigón, salimos corriendo, aquel ser tiraba de mí, habíamos conseguido salir de la nave pero aun estábamos en el interior del recinto, había guardias por todas partes, nos escondimos tras unas pequeñas construcciones, que parecían almacenes sin ventilación, los guardias estaban como locos de aquí para allá, los gritos no cesaban. Nos desplazamos sigilosamente hasta las vallas que rodeaban el recinto, estaban electrificadas, ya había perdido la esperanza cuando aquel ser con el guante levantó la valla, la electricidad parecía no afectar al material con el que estaba hecho el guante, había un agujero por el que yo cabía perfectamente, pasé por el agujero siguiendo las indicaciones de mi compañero, me quedé al otro lado mirando a aquella cosa que en tan pocos días había ganado mi amistad, vi como su mano bajaba la valla, por un momento me quedé con la boca abierta, entonces él me explicó que el guante únicamente aumentaba la fuerza de su portador pero no protegía de la electricidad, se lo quitó y la piel de su mano estaba como carbonizada. Recordarse siempre las ultimas palabras que me dedicó: “Mi camino termina aquí, yo no puedo escapar, lo he perdido todo, mi cría, mi compañero, mi medio de transporte, aunque consiguiese escapar no tendría a donde ir, pero tú puedes marcharte, intentar vivir de nuevo y olvidar todo lo malo, solo te pido que me recuerdes, por que nadie más lo hará” dicho esto me lanzó el guante a través de la valla que aterrizó a mi lado, “Este artilugio junto con las piedras te servirán de más ayuda a ti que a mí, y ahora vete y vive”. Yo no soy una persona que llore por cualquier motivo pero aquella noche escapé del lugar sin mirar atrás y con los ojos llenos de lagrimas.

Han pasado unas semanas desde aquella despedida, no sé que habrá sido de aquel ser, no sé si seguirá vivo y retenido o si habrá muerto a manos de aquellos monstruos, tampoco sé cuanto tiempo tardarán en cogerme a mí, pero jamás olvidaré todo cuanto sucedió esos días ni a aquel amigo venido de otro planeta que cambió mi forma de ver y apreciar el mundo en el que vivo.

SHADGAR



Aquel día cometimos un error fatal, debimos haber parado cuando tuvimos ocasión, haber vuelto a casa, por aquel entonces solo eramos niños de 12 años, curiosos y entrometidos, pero al poco comprendimos nuestro error.
Todo comenzó una tarde al salir de escuela, fuimos a un parque cercano, nuestras madres siempre nos advertían que no nos quedásemos hasta tarde, solíamos obedecerlas, pero aquella fatídica tarde nos encontramos un pequeño cachorro de labrador color canela con un collar negro y una placa en forma de hueso que rezaba “Boby”, parecía que alguien lo había perdido, así que lo cogimos y estuvimos dando vueltas por el parque en busca de un dueño preocupado, el tiempo iba pasando y con el las horas de luz. Nosotros ni siquiera nos dimos cuenta de la oscuridad que comenzaba, el parque estaba tenuamente alumbrado por un puñado de farolas viejas y corroídas por el tiempo.
Pasamos por al lado de unos arbustos frondosos cuando de repente el perro se revolvió y escapó de los brazos de mi amigo sin que pudiésemos hacer nada para evitarlo, corrimos tras él, lo buscamos entre los matorrales sin ningún resultado, había desaparecido. Caminamos un poco más y nos paramos al escuchar un ruido tras nosotros, los tres nos giramos esperando ver al pequeño cachorro, pero solo había una minúscula mancha en el suelo, nos miramos sorprendidos, antes no estaba ahí, de eso estábamos seguros, nos acercamos con miedo, mirando en todas direcciones, preocupados por si en cualquier momento salia algo que nos estuviese acechando, no andábamos muy equivocados, dicen que los niños tienen demasiada imaginación, que ven cosas que no existen, que se dejan llevar por las pesadillas, pues bien, nuestras pesadillas, nuestros miedos, se hicieron reales frente a nuestros ojos. Algo empezó a moverse a un lado, tras el árbol y los setos que lo rodeaban, nos quedamos mirando muy atentos, con nuestros corazones latiendo desbocados, parecía que algo se rompía, como si alguien tras los arbustos estuviese agachado, escondido, partiendo pequeñas ramas secas, de repente algo salió disparado y voló hacia nosotros. Los tres, asustados, dimos un respingo hacia atrás, ante nuestros pies cayó el cuerpo del pequeño cachorro de labrador todo ensangrentado, con una posición poco natural. Los tres nos quedamos inmóviles, no teníamos valor para salir corriendo, estábamos aterrados...
El pequeño cachorro aun emitía algún sonido, pero muy apagado, estaba muriendo desangrado, sentí arcadas pero me contuve. Algo llamó nuestra atención, los setos continuaban moviéndose, comenzaron a sonar unos suaves murmullos y vimos como el seto empezaba a abrirse y de el iba saliendo una pata negra recubierta de pelo y esquelética acabada en una enorme garra de dedos largos y puntiagudos que iban retorciéndose a medida que avanzaba, al momento salió otra garra idéntica, deberíamos haber huido, pero estábamos tan aterrados que nos parecía imposible salir corriendo, y mientras tanto esa cosa seguía avanzando, empezó a asomar su enorme cabeza, también negra y cubierta de pelo, los pelos estaban mojados y pegados a la carne, daba el efecto de estar cubierto de piel putrefacta, como corroído por algún tipo de enfermedad. Sus ojos eran de un color rojo sangre, parecían estar vacíos, su mirada estaba fija en los tres, de su boca entreabierta asomaban unos enormes dientes amarillentos acabados en punta y una lengua babeante y oscura que colgaba sin vida. Su cuerpo seguía arrastrándose y saliendo de los arbustos que lo habían ocultado. Sus patas traseras idénticas a las delanteras causaban un efecto de deformidad. Su cuerpo era alargado y muy delgado, tenía rasgos humanos pero mediría más de dos metros piernas y brazos eran extremadamente largos al igual que su cuerpo. Parecía que solo había huesos bajo su piel negra y enferma, no sé por que pero en ese instante se me antojó que esa criatura se parecía a Gollum, un personaje de “El señor de los anillos”, solo que mucho más aterrador, deforme y grande.
Miré a mis amigos, estaban como en otro mundo, tampoco ellos reaccionaban, los tres estábamos paralizados, ambos tenían las caras surcadas de lagrimas, me pregunté si yo estaría igual...
La criatura seguía avanzando muy lentamente, parecía que le costaba mover sus extremidades, puse todo mi empeño en dejar de mirar a ese ser, pero era casi imposible, me costó apartar la mirada de sus ojos y su cuerpo, pero conseguí hacerlo y poco a poco también conseguí mover mis piernas e ir retrocediendo, era como si al dejar de mirarlo, mi cuerpo saliese de un hechizo causado por esos ojos ensangrentados.
Mis compañeros seguían inmóviles, les susurré que dejasen de mirarlo, pero era como si no me escuchasen, permanecí junto a ellos, unos pasos por detrás. Mí nerviosismo aumentaba por que veía como las patas de la criatura avanzaban hacia nosotros, no quería volver a mirar su rostro por miedo a quedar de nuevo inmóvil,. Agarré el brazo de uno de mis compañeros pero estaba totalmente rígido, sus ojos perdidos en los de la criatura, no conseguía despertarlo de aquella fijación. Empecé a notar el sudor frio recorriendo mi cuerpo, o salia de ahí o sería mi final.
Dicen que cuando estás a punto de morir ves pasar toda tu vida ante tus ojos, no lo sé, en aquel momento solo me asaltaron las imágenes de mi madre en la cocina preparando una rica cena, mi padre en su sofá en la sala de estar con el periódico del día entre sus manos, y mi hermano pequeño sentado en su silla esperando la atención de mi madre, mi querido gato tumbado frente a la chimenea, durmiendo plácidamente. Tenía claro que no quería morir, quería que todo aquello solo fuese una pesadilla, quería volver a casa con mi familia.
Muchas veces me habían dicho que era un niño con demasiada imaginación, que me perdía en mis mundos, que aquello a lo que temía solo estaba en mi mente. Muchas veces me negaba a bajar al sotano, pues imaginaba que allí vivía un ser oscuro, que acechaba, esperando una oportunidad para devorar a su presa, pero esto no era una imaginación, de eso estaba seguro, nunca hubiese sido capaz de imaginar semejante criatura tan horrenda, y allí estaba yo, con mis compañeros, los tres a punto de morir, y en lo único que podía pensar era en las criticas sobre mis fantasías y en volver con mi familia. Mientras tanto la criatura lenta pero firme avanzaba hacia nosotros, cuando la miré de nuevo, sus patas estaban tan cerca de nosotros que casi me caigo hacia atrás, pero aguanté inmóvil. Aquel ser comenzó a incorporarse hasta quedar sobre sus dos patas traseras, entonces sentí aquel repugnante olor a cloaca, a podredumbre que me envolvió por completo y a punto estuve de vomitar, cuando quise darme cuenta aquella criatura había cogido a uno de mis compañeros, las garras se le habían clavado en el costado y su ropa comenzaba a cubrirse de sangre, pero ni un solo sonido salió de su boca, parecía no sentir dolor, pero cuando le miré la cara su expresión me causó más miedo que la propia criatura, es algo que jamás podré olvidar, aquel rostro de niño, de amigo, desencajado por el terror. Evité mirar los ojos de la criatura, pero vi como su lengua pasaba por la cara y el cuello de mi amigo, vi sus dientes amarillentos brillar a la luz de las farolas y aparté la mirada cuando empezó a devorar el brazo del niño, vi como la sangre goteaba por el suelo. No aguanté más, salí corriendo, abandoné a mis compañeros, corrí todo lo que pude sin mirar atrás, me daba miedo volver la vista y ver que aquella cosa pestilente corría tras de mí, temía quedarme de nuevo paralizado y morir, solo quería irme a casa, subir a mi habitación y olvidarme de lo sucedido, y eso hice.
Al llegar a casa rehusé la cena, me metí en mi cama y me cubrí hasta la cabeza, las imágenes que veía ante mí,esa horrible criatura, devorando la carne de mis amigos, yo los había abandonado, se que no hubiese podido hacer nada por ellos, pero me sentía un cobarde por haberlos abandonado.
No sé como pude quedarme dormido pensando en mis compañeros, pero esa noche soñé con cosas horribles, soñé con lugares oscuros, criaturas que se alimentaban de carne humana, cadáveres tirados por la carretera.
Cuando desperté recé para que todo hubiese sido una cruel pesadilla, ese día al asistir a clase, mis amigos, aquellos a los que abandoné, no se presentaron.
La curiosidad pudo conmigo y al acabar las clases fui al parque, me sentía algo más seguro, con la claridad de la tarde había personas paseando a sus mascotas y haciendo deporte, creí que no pasaría nada mientras la oscuridad no saliese de su escondite. Fui hasta la zona en la que había ocurrido todo la noche anterior, no había nada, solo una mancha oscura en el camino de tierra, miré desde lejos los arbustos, la gente pasaba tranquilamente por la zona, pisando aquella mancha que el suelo de tierra había filtrado, sin sospechar que era o lo que había pasado unas horas antes. Tragué saliva y me acerque a los arbustos, esperaba encontrar los cuerpos de mis amigos o del cachorro escondidos, nada, no había rastro alguno de ellos, volví sobre mis pasos y regresé a mi casa.
Poco después supe que las familias de mis amigos habían dado por secuestrados a sus hijos, la policía estaba investigando, mi madre me advirtió que no saliese, por mi mente pasó el ir a comisaria, decir todo cuanto sabía, pero enseguida lo descarté, no me creerían, los monstruos solo existen en nuestra imaginación o eso es lo que me repetían constantemente mis padres, pero no podía dejarlo correr como si nada hubiese pasado, tenía que hacer algo, averiguar que era esa criatura como mínimo.
Lo único que se me ocurrió fue visitar la biblioteca esperando encontrar alguna similitud con seres mitológicos, miré libro tras libro, imagen tras imagen, agoté todos los libros sin encontrar ni una sola coincidencia, estaba a punto de irme derrotado a mi casa cuando le pregunté a la bibliotecaria si no tenía algún libro de tipo similar, parecía estar inmersa en unos papeles, así que sin mas me dio la llave del almacén de libros retirados y sin mirarme dijo que lo buscase. Bajé las escaleras hasta el sótano, recorrí un largo pasillo hasta llegar a una puerta desconchada por el tiempo con un rotulo que rezaba “almacén descatalogados”, abrí la puerta y busqué a tientas la luz, olía a humedad, todo el almacén estaba lleno de estanterías con miles de libros cubiertos de polvo. Me puse a mirar, después de un rato por fin encontré unos cuantos libros sobre el tema, pero al mirar mi reloj me di cuenta de que pronto anochecería, no quería tener que regresar a casa cuando las calles estuviesen oscuras, pero tampoco podía sacar los libros de la biblioteca si eran descatalogados, cerré la puerta tras de mí, recorrí el pasillo y subí las escaleras, me acerqué al mostrador escondiendo a mis espaldas tres libros del almacén, dejé sigilosamente la llave en el mostrador, la bibliotecaria seguía tan inmersa en sus papeles que no se dio cuenta de mi presencia, salí corriendo y no paré hasta llegar a mi casa. Por la noche empecé a mirar los libros y sus imágenes sin mucho éxito. Uno de los libros que había cogido parecía muy antiguo, sin imágenes y escrito a mano, me pareció interesante el titulo en su lomo “Criaturas de la noche”, también escrito a mano, era como una especie de diario, lo cogí en ultimo lugar, después de haber revisado los otros sin ninguna suerte ni coincidencia. Comencé a leerlo, me costaba un poco entender aquella letra tan cursiva y temblorosa. Comenzaba explicando que hay criaturas que solo salen en determinados días y a determinadas horas, pero todas salen de noche, daba los nombres de dichas criaturas, describía su aspecto, su comportamiento... me resultó muy raro, ¿como alguien podía escribir un libro así?, ¿sería simplemente alguien con una imaginación desbordante?, ¿o es que acaso todas las criaturas que se relataban en aquella especie de diario existían de verdad?.
Por fin di con un tipo de criatura, la descripción que daban de aquel ser era idéntica a la cosa que yo había visto y que había matado a mis compañeros, su nombre era Shadgar, esa una criatura que se alimentaba de carne, vivía en las cloacas y dormitaba la mayor parte del año, solo salia de su escondrijo en los últimos días de otoño para buscar presas de mayor tamaño que luego utilizaba como recipientes para incubar sus larvas, su descendencia. Era una criatura nocturna, algo torpe y demasiado grande por lo que no era capaz de controlar bien sus extremidades, no era extremadamente ágil pero si muy inteligente y una de sus características más notables era paralizar a sus victimas con aquellos ojos rojos. Desprendía un olor nauseabundo y aunque a simple vista no lo parecía, su piel estaba cubierta de un corto y áspero pelaje de color negro similar al de los jabalis. Sus patas acababan en unas manos, con cierto parecido a las de los humanos, solo que sus dedos eran mucho más largos y acababan en unas garras muy afiladas con las que retenían a sus presas. En ese instante dejé de leer y pensé en mis amigos, en como sujetaba a uno de ellos con su enorme garra. No ponía mucho más sobre la criatura, pero no tenía ninguna duda, era lo que yo había visto esa noche, por un momento fantasee en que yo vengaba a mis amigos, en que me armaba de valor y descubría la guarida y le daba muerte. Esa idea seguiría pasando por mi cabeza durante los siguientes días.
Mientras, en la televisión, todos los días daban la noticia de una o dos desapariciones de niños en los alrededores. Mi madre me prohibió salir, cuando acababa las clases iba directo a casa. Seguía dolido conmigo mismo por lo que había pasado, por los padres de mis amigos que aun albergaban esperanzas de que sus hijos siguiesen con vida en alguna parte y pronto regresasen a casa.
Ya había pasado casi una semana y yo no había hecho nada, tampoco había hablado con nadie, cogí de nuevo el libro escrito a mano y después de releer la escasa información sobre la criatura, opté por leer el libro entero, en cierta pagina encontré un trozo de papel doblado y amarillento por el tiempo, al pasar de pagina cayó sobre mi regazo, lo desdoblé, la letra era distinta a la que estaba en el libro, era una letra más clara, más recta, la nota decía: “ Ya ha pasado casi un año de la tragedia que asoló mi pueblo, nadie ha querido hablar nunca de ella. Algo, algo oscuro decidió ocupar nuestro pequeño pueblo, nadie supo de la existencia de la criatura hasta que fue demasiado tarde.
Aquel ser que vivía bajo la tierra de nuestras casas, fue infectando el agua, los animales, y toda la vegetación que cultivábamos, la mayoría de las personas infectadas acababan muriendo de una forma horrible, y cuando nos dimos cuenta, todos aquellos cadáveres que habíamos enterrado, muertos por lo que creíamos era un virus, desaparecían, las fosas se vaciaban, y nosotros tomamos la peor decisión, por miedo a lo desconocido. Decidimos quemar los cadáveres, cuando la criatura se quedó sin el alimento emergió de la tierra. Era un ser de piel cuarteada, marrón y del tamaño de una persona, pero sin pelo alguno en su cuerpo, sus ojos parecían estar vacíos, sin globo ocular, su boca parecía una abertura retorcida y sin dientes, los extremos de aquella boca deforme llegaban a la altura en que nosotros tenemos las orejas, sus brazos eran delgados, acabados en unas garras de tres dedos al igual que sus piernas y tenía una protuberancia similar a una cola, pero muy corta, por nariz solo tenía unos agujeros pequeños, apenas visibles.
Aquel ser empezó a deslizarse sigilosamente cada noche hasta una casa, mataba a todo aquel que se cruzase a su paso y lo succionaba, abría de tal forma su boca que parecía como si su cabeza quedase colgando, cogía el cadáver y lo engullía, era algo repulsivo de ver.
Pocos del pueblo sobrevivimos, intentamos darle caza sin éxito. Habíamos oído hablar de un tipo que quizá podía acabar con la vida de aquel ser.
Vino a nuestro pueblo, no consiguió matar a la bestia, esta huyó, no sin antes devorar a aquel tipo del que ni siquiera recuerdo ya su nombre, lo único que tengo de él es esta especie de diario, de bestiario. Y con esta nota dejo constancia de una nueva criatura que debe vagar por algún lugar haciendo estragos allá por donde pase. Mi consejo es que si por desgracia os encontráis con alguno de estos terribles seres, matadlos, no dudéis, por que si no lo hacéis, muchas más personas morirán”.
Aquello me había dejado sin aliento, era exactamente lo que estaba pasando, muchos niños estaban desapareciendo y no cabía duda de que aquella cosa, Shadgar, los estaba matando.
Decidí que por la mañana, aprovechando que era sábado, daría una vuelta por los lugares más apartados del parque. Armándome de valor cogí las cosas que creía más necesarias, una caja de cerillas un cuchillo de caza, una linterna por si decidía explorar algún lugar oscuro y lo metí todo en mi mochila. Me escabullí sin que mis padres se diesen cuenta. Volví de nuevo al parque donde había pasado todo, la mayoría de los niños habían desaparecido por esa zona. Había poca gente pero estaba tranquilo por que era de día y tenía suficiente tiempo antes de que oscureciese.
Me dirigí al rincón más alejado del parque, nadie solía ir por esa zona ya que cerca de allí parte de las aguas de las cloacas emanaban a un descampado abandonado, y no me equivoqué cuando pensé que quizá la criatura provenía de allí. Detrás de los arboles que separaban el parque del descampado, había una valla y en una zona de esta se encontraba un enorme agujero, la criatura pasaba por allí sin duda. Me metí por el agujero y salté un desnivel y caminé por el descampado, era un lugar enorme, apenas había vegetación por la contaminación del suelo, y enormes muros grises lo separaban de la vista de las calles. A medida que iba avanzando hacia el centro del descampado, la tierra se volvió húmeda y fangosa, me arrepentí de no haber cogido unas botas de agua, comenzaba a sentir como el agua estancada se filtraba por las zapatillas de tela a medida que mis pies se hundían en el barro, y por fin di con lo que estaba buscando, un enorme agujero en el suelo, como un túnel. Me acerqué, no se veía nada, estaba todo demasiado oscuro, saqué la linterna y dirigí la luz al interior del agujero, pero parecía ser largo y profundo, no alcanzaba a ver mas que un pedazo del túnel, me acerque un poco más al borde del enorme agujero, y la tierra enfangada cedió ante mi peso, resbalé y caí por el túnel, como si fuese un tobogán viscoso y oscuro, empecé a rodar cubriéndome por completo de tierra fangosa y maloliente. Por fin el túnel se convirtió en un camino recto y mi caída fue frenando hasta que por fin paré de rodar y quedé sentado, me puse en pie aliviado de no haber soltado linterna, el agua fangosa me llegaba a la altura de las rodillas, tenía frio, lo primero que hice fue comprobar el estado de mi mochila, estaban intactas, el agua no había conseguido traspasar la mochila. Intenté escalar por donde había caído pero me fue imposible, las paredes estaban demasiado húmedas y resbaladizas. Alumbré el camino con la linterna, se bifurcaba, tenía que encontrar una salida así que no me quedaba más remedio que probar con uno de los dos caminos, escogí el de la izquierda, la tenue luz de la linterna alumbraba mis pasos, cuando me di cuenta el camino por el que andaba se estaba estrechando, y el agua comenzaba a subir, pero no tenía más remedio que seguir caminando, estaba muy asustado y muerto de miedo, por mi mente no paraban de pasar imágenes oscuras y terroríficas, por fin empecé a ascender, lo que pisaba se había vuelto más firme, ahora el agua solo cubría mis pies. Seguí avanzando, la linterna no iluminaba mucho, pero yo poco a poco iba tranquilizándome, ya llevaba rato caminando por aquel lugar y nada había pasado, quizá yo estaba equivocado y aquel no era el lugar donde anidaba el Shadgar, por desgracia mis buenos pensamientos se esfumaron de un plumazo y fueron sustituidos por el terror cuando el haz de luz de la linterna alumbró una pila de cadáveres de niños, llenos de barro, los cuerpos estaban mutilados y abiertos desde el bajo vientre hasta el pecho y en su interior una membrana redondeada de color oscuro. Me acerqué un poco más y me quedé en completo silencio, temía que mi respiración o mis latidos sonasen por toda la caverna, alumbré los cadáveres y los miré fijamente, no me sorprendió ver que las membranas que habitaban en el interior de los cuerpos se movían. Si no destruía aquellas crías, las muertes cada año aumentarían, saqué el cuchillo de la mochila y me acerqué el olor era nauseabundo, hundí el cuchillo en una de las membranas, un liquido espeso saltó hacia mí cayendo en mi camiseta mientras un grito de aquella criatura resonó. Cuando todo estuvo en silencio comencé a oír algo, un chapoteo, como si alguien o algo se acercase desde el final del túnel, entonces lo comprendí, aquel grito había alarmado a la criatura, no me daba tiempo acabar con todas aquellas larvas, busque desesperadamente las cerillas en mi mochila prendí una, dos, tres... las fui lanzando a los cadáveres, por suerte aquello prendió enseguida, un sonido estridente comenzó a inundar el espacio de la caverna, los gritos de aquellas cosas muriendo abrasadas se clavaban en mis oídos, el ruido de chapoteos que venia del final del túnel se hacia cada vez mas presente, salí corriendo tan rápido como pude, sin esperar a ver que era lo que se acercaba, no me hacia falta quedarme a comprobarlo. Mientras corría intentaba distinguir el chapoteo de mis pies con los de la criatura para intentar calcular la ventaja que le llevaba, por un momento dejé de escuchar los chapoteos detrás mío, supuse que el Shadgar estaba comprobando el estado de sus crías, yo rezaba por que todas estuviesen muertas, aunque es algo que nunca pude confirmar. Ya casi había llegado al agujero por donde había caído, sabía que no podía salir por ahí, me seria imposible, así que seguí por el otro camino, volví a oír los chapoteos, la criatura de nuevo seguía persiguiéndome. tenía las esperanzas de que ella optara por subir a la superficie, pero no fue así, no estaba seguro de si se guiaba por su olfato o por los sonidos, pero no quise parar a averiguarlo. Noté que el camino empezaba a ascender, corría todo lo rápido que podía, la cabeza me palpitaba, el corazón estaba a punto de salirse por mi boca y sentía un cierto gusto a sangre en mi silaba, pero lo que me hacia correr de aquella manera, yo que nunca he sido muy rápido en las carreras del colegio, era el miedo que tenía a aquel ser. Sabía que cada vez estaba más cerca de mí, sentía sus garras hundirse en el fango con ese característico sonido que producían. Por fin comencé a ver la luz, una salida, me forcé a apretar el paso aun más, sentí algo que arañaba mi espalda, no quise girarme, sabía que la criatura había extendido una de sus garras y había rasgado la piel de mi espalda, sentía como la sangre que brotaba de las heridas recorría mi espalda, no sabía si era una herida muy profunda, pero el dolor era muy agudo, aunque me alegré por que al momento de haber sentido esas garras en mi piel, se escuchó un enorme ruido, la criatura había caído y eso me daba una cierta ventaja, estaba a punto de alcanzar la salida, solo tenía que escalar un pequeño desnivel. La tierra en esta parte no estaba tan fangosa, pude subir bastante rápido, y cuando por fin alcancé el borde y me arrastraba hacia el exterior algo agarró mi pierna derecha, sentí como mi hueso crujía y algo se clavaba en mi carne un poco más arriba de la rodilla, la criatura me había agarrado la pierna, no quería mirar, pero no tuve más remedio, necesitaba saber que opciones tenía de salir de allí con vida, giré la cabeza y por un instante me quedé viendo como la criatura tiraba de mí, pero no con una de sus garras si no con su boca, tenía las cuatro garras aferradas al suelo, los ojos completamente cerrados y sus dientes justo donde había sentido crujir el hueso. Mi pierna estaba metida en su boca, intentaba resistir los tirones que la criatura daba, seguía aferrado al borde de la salida, la luz entraba por el agujero y supuse que por eso el Shadgar no podía abrir los ojos, lo cual me alivió, no corría el riesgo de quedarme paralizado. Solo tenía una opción para sobrevivir, necesitaba sacrificar mi pierna para salvar la vida, el dolor era indescriptible, cerré los ojos, apreté los dientes y comencé a mover de un lado a otro mi pierna, la criatura estiraba más y mas de ella, hasta que por fin sucedió, la carne que la sostenía acabó desgarrándose, de la fuerza la criatura cayó hacia atrás llevándose consigo la pierna y yo aproveché esos segundos para impulsarme y salir al exterior, con un vistazo rápido supe que me encontraba en un descampado mucho más pequeño al otro lado del pueblo, me arrastré todo lo rápido que pude huyendo del agujero pero sin despegar mis ojos de él, pero de allí nada salió. Miré mi pierna, estaba perdiendo mucha sangre, quité mi cinturón e hice un torniquete improvisado y arrastrándome con mis ultimas fuerzas llegué a una carretera peatonal, ya estaba atardeciendo, mi esperanza era que pasase alguien por allí antes del anochecer, pero cedí al agotamiento, y no recuerdo que sucedió después.
Desperté dos días después en un hospital con mi madre al lado, me interrogaron sobre lo sucedido, lo único que se me ocurrió decir fue que un animal salvaje me había atacado, los médicos y policías presentes no quedaron muy convencidos de mi historia.
Poco después salí del hospital y comencé de nuevo con mi vida, eso sí, siempre atento a posibles sucesos en las noticias, siempre por las mismas fechas, cada año, pero nada sucedía, aquel año fue el ultimo en que las extrañas desapariciones hicieron presencia en el pueblo.

Quién sabe si esa criatura aún estará viva, si alguna de las crías que quemé aquel día se salvó o que pueblo estará atemorizando. Pero me siento orgulloso con lo que hice, creo que he enmendado el error que cometí al abandonar a mis amigos, aunque todavía por las noches me asaltan las pesadillas y al despertar el olor nauseabundo me acompaña durante un buen rato.

domingo, 19 de abril de 2015

ROSE



Hay veces que la oscuridad decide anidar en nuestro interior y por más que intentas expulsarla no puedes, comienza a formar parte de ti, te hace cambiar hasta tal punto que ni siquiera tu mismo puedes reconocerte.
Yo vivía en el numero 6 de la calle Cervantes, tendría unos 12 años cuando conocí a Rose, aquella niña tan risueña de cabellos negros que acababa de mudarse a la casa de enfrente.
Eramos casi de la misma edad, ella algo más joven creo recordar, congeniamos enseguida.
Solíamos jugar al escondite en su enorme jardín, yo no tenia muchos amigos por aquella época, era una persona algo solitaria, pero Rose supo como acercarse a mí, nunca he visto una persona tan positiva y alegre como aquella niña risueña.
Al poco de mudarse, Rose celebró su fiesta de cumpleaños, yo tenia dudas de si ir, me daba miedo el estar con tantas personas desconocidas, ¿y si no les caía bien?, ¿y si me apartaban? Pero me decidí a ir... para mi sorpresa los asistentes fueron los padres de Rose y ella unicamente, a pesar de ello la niña no parecía nada triste, yo le regalé uno de mis walkie talkie, y a partir de esa noche y durante todas las demás siempre, desde nuestras respectivas habitaciones, conversábamos largo rato hasta que el sueño nos vencía.
Por desgracia el padre de Rose enfermó, le diagnosticaron pocos meses de vida, la enfermedad acabó postrandole en cama, su mujer cayó en una profunda depresión, lo atendía día y noche, las ojeras, la delgadez, la palidez...hicieron mella en ella...
Rose leía libros para su padre e intentaba hacer reír a su madre, pero el dolor de él era tan agudo, que con la medicación pasaba la mayor parte del día sedado, y a su madre ya no le quedaban fuerzas para sonreír.
Nuestras quedadas fueron desapareciendo al igual que nuestros juegos, Rose ya no sentía ánimos por jugar conmigo, aún añoro esas tardes jugando al escondite, aun así ella hacia un esfuerzo por sonreír.
Lo que me consolaba de todo aquello es que aun conservábamos aquellas charlas nocturnas, aunque más apagadas y cortas que al principio.
Dos meses más tarde del diagnostico de los médicos Rose empezó a contarme cosas extrañas, no las recuerdo todas, solo algunas, decía que se sentía mal por no poder ayudar a sus padres, decía que se sentía sola, fría, oscura...
yo era demasiado joven para comprender, solo intentaba animarla, pero sin mucho éxito.
Aquella fatídica noche Rose contactó conmigo por walkie talkie, parecía emocionada, recuerdo que me incorporé en la cama frotándome los ojos, pues ya llevaba rato en el mundo de los sueños, nunca olvidaré esa corta conversación, la ultima que tuve con ella. Exaltada me contó que había encontrado la solución, que sabia como hacer que sus padres dejasen de sufrir, me dijo que la oscuridad que dormía en su interior le había dado la solución y que tenia que verme. Yo no entendí muy bien aquellas palabras, pero me puse las zapatillas y fui hasta su jardín, en cuanto me vio, salió corriendo del porche a encontrarse conmigo, yo me quedé inmóvil, helado, el rostro de Rose y su pijama de felpa estaban cubiertos de sangre, en su mano sostenía un gran cuchillo de cocina, retrocedí dos pasos espantado y mis únicas palabras fueron “¿que has hecho?” Rose sonrió y me dijo que había hecho que sus padres dejasen de sufrir y que nosotros teníamos que hacer lo mismo para ser felices, para que la tristeza o el dolor nunca nos alcanzase, yo no podía dejar de mirar ese rostro pálido cubierto de sangre y esa sonrisa en su boca.
Rose extendió su mano y agarró mi muñeca suavemente, noté la humedad de la sangre y mi única respuesta fue “NO” mientras la empujaba y veía como caía en el césped... nuestras miradas se sostuvieron apenas unos segundos, Rose ya no sonreía, yo volví corriendo a mi casa y me lavé la sangre de la muñeca, estaba horrorizado, me metí en la cama y me tapé hasta la cabeza sin poder conciliar el sueño.
A la mañana siguiente la policía encontró los cadáveres del matrimonio degollados en sus respectivas camas y a Rose tendida en el jardín, se había degollado a si misma.

Ya han pasado muchos años desde aquel suceso, pero aun hoy cuando me asomo a la ventana, puedo ver a Rose, mirándome, desde la ventana de su habitación, tan seria como el día en que la empujé y la abandoné, pero no tengo miedo, sé que no esta enfadada conmigo, echamos de menos nuestros juegos y conversaciones, aunque todas las noches el walkie talkie, que aun conservo junto a mi cama, se enciende y unos extraños sonidos salen de él, sé que es Rose dándome las buenas noches.

50 SOMBRAS DE CRISTINA - capitulo 1



Mi nombre es Jhon, tengo 23 años, vivo en un piso de estudiantes, por la noche trabajo de camarero en el bar de la esquina, por el día estudio para sacarme la carrera de economía, comparto piso con mi mejor amigo, Max, él lo tiene todo el cabrón, guapo, alto, rubio, ojos claros, deportista, facilidad con los idiomas, los estudios y sobre todo con las tías, a veces lo mataría, encima me ha endorsado una de sus tareas periodísticas por que mañana ha quedado con una tía y, ¿Cómo iba a negarme? Me ha dicho que me pagará algo, voy muy mal de pasta este mes, así que mañana me toca coger carretera hasta el centro y entrevistar a la hija de no se que empresario multimillonario, menos mal que se a dignado a dejarme las preguntas que debo hacerle por que yo de esto no tengo ni idea...

Martes 4

Después de casi media hora dando vueltas con el coche he conseguido aparcar, esto es un infierno.
Al entrar a éste edificio me he quedado pasmado todo es tan pulcro en tonos blancos y metalizados, joder y yo que me he puesto lo primero decente que he pillado... está claro que desentono.
Me acerco al recepcionista un tío muy atractivo con pelo negro y unos ojos verdes que harían caer a una mujer a sus pies.
-Hola vengo ha hacer una entrevista a la señorita Cristina- joder este tío me está mirando de arriba a abajo como si yo perteneciese a otro planeta.
-Si caballero, coja el ascensor y suba a la planta 8.
Odio estos ascensores con ese hilillo musical, me ponen de los nervios, por fin planta 8, y como no otro recepcionista morenazo de ojos verdes, ¿Casualidad?
-Hola tengo cita para una entrevista con la señorita Cristina-Otro que me mira de arriba a abajo...
-Si, en unos minutos estará con usted, ¿Quiere un poco de agua?
-Si, está bien.
Al poco aparece otro morenazo de ojos verdes que ha salido de la nada y me trae un vaso de agua...
-Gracias- desde luego desencajo totalmente.
Por fin se abre la puerta del despacho y sale un hombre.
-Ya puede pasar- me dice el recepcionista.
Entro y no se con que tropiezo pero me caigo de bruces y todos los papeles desparramados ante mí. Se me acercan dos tacones de aguja negros y voy levantando la mirada recorriendo unas piernas preciosas...
-¿Está usted bien, señor Max?
-Si si, disculpe, soy muy patoso, yo no soy Max, verá vengo de parte suya, es que él no ha podido, y me ha pedido que yo venga en su lugar, y...
-Está bien, pues si no le importa comencemos, hoy tengo algo de prisa.
-Si, claro- me siento en un sofá frente a ella, dios es una de las tías más guapas que he visto nunca, piernas largas, pecho impresionante, un pelo ondulado y negro que cae sobre sus hombros y unos ojos azules tan intensos que me da miedo sostenerle la mirada...
-Cuando quiera, señor...
-Ah si me llamo Jhon, si bueno a ver tengo aquí las preguntas... ¿A que se debe el enorme éxito de las empresas que ha heredado de su padre?
-Verá mi padre convirtió un pequeño negocio familiar en lo que ahora son más de 30 empresas, simplemente dando a la gente lo que necesita a un precio módico.
-Bien.. a ver.. si, usted tiene dos hermanos, ¿Por qué su padre decidió dejarle al cargo de las empresas a usted en vez de a otro?- coño menuda pregunta...
-Vera mis hermanos no estaban de acuerdo con heredar las empresas, en cambio a mí me fascina este mundo, el tenerlo todo bajo control...¿Siguiente pregunta?
-No se ha conocido que a sus 28 años tenga usted pareja ¿Es usted lesbiana?- me cago en la puta ¿Pero a quien se le ocurre preguntarle algo así a una tía?, joder como me ha mirado poco le falta para echarme a patadas de aquí...
-Bueno es una pregunta un tanto rara... pero no no lo soy. ¿Y usted?
-¿Cómo?
-¿Usted es gay?
-No no a mi me gustan las mujeres... lo que pasa es que se me da muy mal tratar con ellas...
-Entiendo...
-Bueno yo creo que es suficiente...- no pienso hacer ni una pregunta más que se las apañe con esto como pueda.
-¿Seguro que no quiere preguntar nada más?
-No, tampoco quiero hacerla perder tiempo- dios quiero escapar de aquí me siento muy abochornado.
-Bien deje que le acompañe al ascensor.
Salimos los dos juntos del despacho... y otra vez los ojos verdes que se posan en mí
-¿No le gustaría trabajar como becario aquí?
Me ha dejado de piedra... menuda proposición...
-No creo que yo encaje muy bien aquí la verdad.
-Bueno piénselo, que tenga un buen día.
Me meto corriendo al ascensor, y salgo casi sin aliento a la calle, no consigo quitarme esos ojos azules de la cabeza, ni esa voz tan sensual... de todas formas ya no tendré que volver a verla, esa mujer me intimida...
Por fin en casa, menudo viajecito en coche, Max está en casa, me da miedo abrir su habitación, no se si tiene compañía, mejor le dejo los papeles encima de la mesa y ya mañana que se apañe él, encima llego tarde al trabajo que mierda.