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lunes, 23 de julio de 2012

Fantasías de incestos Los problemas de Sara #3 *Una peli de terror*



Sara ese día se había puesto muy guapa, quería sorprender a su hermano, solo llevaba una blusa ajustada de color blanco que transparentaba ligeramente sus pezones, una falda negra mus corta y un pequeño y ajustado tanga de color rojo. Esperó ansiosa a la noche hasta asegurarse que sus padres dormían.
Su hermano estaba sentado en el sofá viendo una película de terror, Sara se acerca a él y lo abraza rodeandole el cuello, los dos se quedan mirando las escenas de la película, la sangre llena el suelo y uno de ellos esta destripando a una pobre niña.
-Hola hermanito.
-Sara siéntate aquí conmigo.
Ella lo obedece y se sienta a su lado, él la rodea con su brazo acariciándole uno de los pechos sobre la blusa, ella suelta un pequeño gemido.
-¿Que pasa peque, ya estas caliente?
-S-si...
Él sigue acariciándole el pecho sobre la blusa y la otra mano recorre uno de los muslos de Sara subiendo desde la rodilla hasta meterse bajo la falda y empieza a acariciarla sobre el tanga presionando con sus dedos, nota como se va humedeciendo el tanga. Le besa el cuello cariñosamente y ella es incapaz de controlar sus gemidos.
-Shhh calla, o nos oirán- dice mientras la besa juntando sus lenguas.
Retira ambas manos de su hermana y se levanta desabrochándose los pantalones y dejándolos caer junto al bóxer y vuelve a sentarse en el sofá, coge la muñeca de su hermana indicándole que se levante y la coloca frente a él.
-Quitate el tanga.
Ella baja el húmedo tanga por sus muslos y mira el erecto pene, su hermano su hermano mete una mano bajo la blusa y le acaricia los pechos, con la otra mano empieza a hundirle dos dedos dentro de ella haciendo que suelte un gemido. Sigue acariciándola, nota como el coño de su hermana esta cada vez más empapado, retira los dedos de su vagina y los pone en la boca de Sara, que los chupa muy excitada y luego se los retira.
La coge por las caderas y la atrae hacia sí colocandola de rodillas sobre él y mientras la besa va desabrochandole la camisa.
Sara nota como la punta del pene le roza sus labios, ella mueve un poco las caderas haciendo que la punta llegue hasta su clítoris y lo acaricie.
Las manos de su hermano recorrían su vientre y sus pechos, los cogía con fuerza y apretaba los pezones entre sus dedos, los dedos de su hermano recorrieron su cuello bajando hasta llegar a sus pechos de nuevo y ella sentía cosquillas.
Él colocó las manos en el culo de ella acariciándolo con las yemas de sus dedos mientras su lengua hacia círculos alrededor de uno de los pezones, uno de los dedos de el iba introduciéndose en el culo de Sara que cada vez estaba más empapada.
Ella seguía moviendo sus caderas para sentir el pene acariciarla. No aguantaba más, quería sentir a su hermano dentro, empezó a sentarse sobre él, estaba tan mojada que la polla le entraba muy suavemente, ella rodea con sus brazos el cuello de su hermano abrazándolo y sintiendo como la penetra cada vez más profundo, ella no paraba de moverse de arriba abajo, sus pechos se frotan contra él, tenia los pezones muy duros y algo doloridos, sentía como el dedo que estaba dentro de su culo se movía rápido, entrando y saliendo, haciendo círculos en su interior...
Él seguía sosteniéndola de la espalda con una mano dejando que ella se moviese al ritmo que quisiera, el coño de su hermana era muy estrecho, su polla estaba apretada entre las paredes de la vagina y Sara seguía moviéndose más y más rápido mientras gemía con la cara apoyada en el cuello de su hermano para ahogar los ruidos.
-Sara, lo estas mojando todo...- dice entre jadeos.
Ella suelta un gemido algo más fuerte avergonzada, pero no podía parar de moverse mientras seguía abrazada a su hermano.
Él saca el dedo y cogiéndola por las caderas la mueve más veloz, notaba que los fluidos de su hermana le empapaban los muslos.
Sara sentía las fuertes penetraciones de su hermano, estaba sofocada, sudando, jadeando... le abrazaba cada vez más fuerte, las manos de el le apretaban las caderas bajándola y subiéndola, no aguantaba más y muerde el hombro de su hermano para sofocar los gemidos mientras se corre sobre él que sigue penetrándola sin cesar.
-Hermano, para... ya no puedo más- dice muy sofocada y con la respiración acelerada.
Él empieza a aflojar el ritmo y sosteniéndola con las dos manos por el trasero la ayuda a incorporarse, Sara siente como el pene se desliza de su vagina hasta salir completamente de ella.
Su hermano la coloca en el suelo entre sus piernas.
Sara nota el frío en sus muslos y su culo, pero antes de poder quejarse él pone la mano sobre su nuca y la empuja hacia sí levemente. Los labios de ella rozan con el empapado y caliente pene y ella saca la punta de la lengua acariciando el capullo y saborea los fluidos, sigue recorriendolo lentamente haciendo círculos con la lengua alrededor y a continuación pasándola sobre el pequeño agujero recogiendo las minúsculas gotas que salen de él.
Apoya los labios en el pene y empieza a introducirselo muy despacio en la boca, su lengua lo recorre de aquí allá notando las hinchadas venas y el calor que emana.
Mueve lentamente la cabeza de adelante atrás intentando que le entre toda, un pequeño hilo de babas gotea hasta su pierna mientras Sara se sujeta a los muslos de él.
Nota como la mano va empujando su nuca haciendo que la polla entre más en su boca, ella siente las arcadas e intenta reprimirlas, pero el pene sigue entrando cada vez más profundo. Los fluidos que ella había dejado sobre su hermano ahora estan en su boca.
Con una mano Sara acaricia el escroto mandándolo y notando el calor mientras su hermano sigue presionándole la nuca, las arcadas son mayores y le hacen lagrimar los ojos, su coño sigue empapándose más y más con cada segundo que pasa, los fluidos resbalan por sus muslos y su culo.
Él le estira el cabello y la cabeza de Sara se hecha hacia atrás mientras la polla sale de su boca dejando babas que van desde la punta hasta sus labios y gotean sobre sus muslos.
-Dime Sara, ¿esta rico?
-Si...- dice sonrojada con la respiración entrecortada.
El empieza a masturbarse mientras ella lo mira, ve como el pene sigue empapándose y sin poder resistirse saca la lengua para lamerlo mirando a los ojos de su hermano, que gime suavemente sintiendo la lengua de Sara.
-¿Quieres que te folle?
-S-si hermano.
-Entonces pídemelo.
-Follame por favor- dice sin poder mirarlo a los ojos por la vergüenza.
-Ponte a cuatro patas.
Ella se coloca a cuatro patas con las piernas algo separadas, mostrandole el trasero a su hermano.
-Mmm... si que estas mojada, incluso has mojado el suelo, Sara te estas convirtiendo una niña muy guarra.
Ella se queda sin saber que decir, le arden las mejillas de pura vergüenza.
Él le pasa dos dedos por el coño rozando su clítoris y se los lleva a la boca para saborearla...
-Me encanta tu sabor pequeña.
Empieza dándole una suave palmada en el trasero a su hermana, la coge por los muslos y le levanta las piernas colocandolas sobre el sofá, una a cada lado de él. Los pies de Sara rozan el respaldo del sofá mientras él le acaricia los muslos deslizando las manos desde las rodillas y subiendo hasta llegar a sus caderas, que masajea con las yemas de sus dedos, ella siente unas pequeñas cosquillas que la relajan un poco.
Su hermano coloca el pene entre los labios del empapado coño y empieza a empujar muy despacio, ella suelta unos pequeños gemidos y siente como es penetrada, él la agarra fuerte de las caderas, los brazos se le empiezan a cansar y los apoya en el suelo mientras su hermano sigue follandola bien fuerte, sus pechos rozan el suelo y sus duros pezones se aprietan contra él. Siente el frío del suelo mientras su coño arde de excitación.
Él se inclina hacia delante bajando un poco el ritmo y le besa y lame la espalda, ella sigue gimiendo con la cara oculta entre sus brazos.
-Me encantan tus gemidos hermanita...
Con su mano coge uno de los sedosos mechones de pelo rojo y lo estira haciendo que ella levante la cabeza, Sara seguía gimiendo, caían gotas de sus jugos al suelo mientras la polla de su hermano entraba y salia de ella, le dolía un poco los estirones de pelo que él le daba y los dedos que se clavaban en su cadera.
-No aguanto más, hermano... me voy a...
-¿Te gusta que sea tu hermano quien te folla?
-S-si, si mucho.
-Pues correte mi niña, quiero que lo mojes todo.
Sara no aguantaba más, su hermano estaba acelerando el ritmo, su vagina palpitaba y sus gemidos empezaban a ser algo más fuertes. Él soltó el mechón de pelo y ella volvió a ocultar la cara entre sus brazos para acallar los gemidos mientras se corría sintiendo como él seguía penetrándola. Los fluidos seguían cayendo al suelo.
-Sara... tu coño es tan pequeño y estrecho, esta tan caliente y mojado...
ella estaba cada vez más roja, las cosas que su hermano decía la avergonzaban.
Él dio una fuerte palmada justo sobre el clítoris sin dejar de follarla y Sara mordió su brazo para impedir que se le escapase un grito, dos de los dedos frotaban su clítoris...
-Me estas mojando toda la mano...
Sara seguía gimiendo con la cara entre los brazos, los dedos se movían muy rápido, su clítoris ardía, estaba a punto de estallar.
-¿Que pasa? ¿no me digas que tienes ganas de correrte de nuevo?
-S-si...- dijo entre gemidos y jadeos.
-¿Y si no dejo que te corras?
-Hermano, no aguanto más...
Sara apenas podía hablar, los dedos no dejaban de frotarla y la polla palpitaba dentro de ella...
-Pídeme que te deje correrte.
-Por favor... hermano... deja que me corra.
Él no contestó nada, seguía follandola sin bajar el ritmo, le encantaba sentir la polla tan apretada y lo mojada que estaba Sara.
-Por favor, no aguanto más... por favor, deja que me corra hermano... te lo suplico...
-Correte pequeña.
Ella volvió a morder su brazo ahogando los gemidos mientras se corría, sentía que su hermano le estaba pellizcando el clítoris y le dolía, pero también le producía mucho placer. Su corrida iba cayendo al suelo mientras él seguía penetrándola...
-Ahora me toca a mí, voy a llenar tu estrecho coñito con mi corrida.
Él se llevó los dedos empapados a la boca saboreando los jugos de su hermana y la agarró por las caderas, su polla estaba hinchada, apunto de estallar, la metió lo más profundo que pudo y empezó a correrse, veía como el semen goteaba por los labios del pequeño coño de su hermana y caía al suelo mezclándose con los fluidos de ella.
Sara se sentía llena, la corrida de su hermano estaba llenando su vagina. Sentía el calor, la presión y como iba resbalando hacia afuera.
Él sacó la polla de golpe y un gran chorro de corrida cayó al suelo, su pene goteaba. Él se echó hacia atrás apoyando la espalda en el sofá y jadeando mientras acariciaba el suave culo de su hermana.
Sara apenas podía respirar sentía que la sangre se le agolpaba en la cabeza y su coño ardía...
Él se incorporó y cogiéndola por las caderas la levantó, la sentó sobre sus piernas, ella se dejó caer en el pecho de su hermano cerrando los ojos.
-Sara, ¿estas bien?
-Si, pero no puedo más, quiero irme a dormir.
-¿Quieres que te lleve en brazos a mi cama?
-Si... por favor.
-Pero antes tienes que hacer una ultima cosa.
Ella lo miró...
-Arrodillate en el suelo y lame todo lo que has ensuciado hermanita.
Ella se incorporó con la ayuda de su hermano y se puso a cuatro patas en el suelo, empezó a lamer todos los líquidos, los saboreaba y se los tragaba.
-No te dejes nada, quiero que esté todo limpio.
-Si hermano...
Él le acariciaba la cabeza, tal como si fuera una mascota, mientras ella lamia el suelo hasta que no quedó nada.
-Ya esta hermano.
-Eres una buena chica- le dijo a la vez que le levantaba el rostro y la besaba sintiendo los últimos rastros del sabor de las corridas.
-Te has portado muy bien peque.
La cogió en brazos y la llevó hasta la cama acostándose junto a ella y la miró mientras le acariciaba los pequeños pechos hasta que ella se rindió al sueño.

Continuara...

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