Deje una rosa negra
Teñida por mis lágrimas
En tu pecho muerto
Mi querido dragón
Deje de fingir sonreír
Para ocultarme de mí más profundo miedo
El no tenerte conmigo
Mi querido dragón
Deje de recordar
Sin quererlo siquiera
El tiempo que hemos pasado juntos
Mi querido dragón
Deje de sentir mi corazón latir el día que te perdí
Deje de lado la luz para sumirme en la oscuridad
Y dejare este mundo para volverte a encontrar mi querido dragón
Porque como tú me enseñaste:
Nunca es suficiente el acero que envuelve nuestro corazón
Ni lo mucho que follemos como dragones.
Este poema está en el libro publicado el 15/10/12:

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