El sabor de mi
sangre recorrió tu boca
La vida se
extingue lentamente
El silencio
inundaba el mundo
Soplaba el viento
mudo
Las hojas muertas
caían
Tu imagen
oscurecía
El recuerdo se
apagaba
En los segundos
te extrañaba
No vi como te
marchabas
Mi alma había
perdido su fuerza
Nunca te
comprendí
Y aun así te ame
hasta el fin
Sentada en mitad
de un mar rojo
Espero tu regreso
entre las eternidades
Que arrastran las
olas.
Este poema está en el libro publicado el 15/10/12:
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