
Las lagrimas
negras
Jugaban con sus
mejillas
Y sus labios
bañaban
Con oscura
tristeza
Ella sabia que el
dolor se acercaba
Y esta vez
Su corazón no se
salvaría
Lo presentía
Ya no bastaban
las vendas
O las costuras
Que unían su
corazón roto, marchito
Solo le quedaba
esperar,
Recibir el
sufrimiento de tener
Tan vulnerables
sentimientos
Arrodillada
frente a un espejo
En el que no se
refleja
Con perdida
mirada
Esperando una
respuesta
Un por que
Un salvador...
Este poema está en el libro publicado el 15/10/12:
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