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martes, 13 de noviembre de 2012

SENTIMIENTOS MUERTOS


No hace falta morir para perder la vida,
simplemente basta con que destrocen
tu alma y tu corazón,
perder el último aliento en la oscuridad.
Brotan lagrimas
de sentimientos muertos,
mientras las garras de la amargura
se clavan y abren la carne
llegando al interior, destrozándolo,
desgarrando los sueños,
la muerte se duerme en el dolor,
las fuerzas quedan en el olvido...

viernes, 31 de agosto de 2012

LA IMAGINACIÓN



A veces he llegado ha imaginar un mundo en que las personas tuvieran la capacidad de entrar en su propia imaginación, pero es algo imposible, si algo así llegase ha suceder nuestras mentes vagarían en un sinsentido, atrapadas en un mundo de imaginación, ¿por qué quien quiere volver al mundo real cuando su mente puede desplazarse a un mundo de sueños hechos realidad? En ese mundo jamás morirían las personas que te importan, no habría que preocuparse por nada, un día podrías ser un guerrero que domina a los dragones y vencer a un malvado demonio y al siguiente un ángel que mira la tierra tumbado desde una enorme y suave nube, o quizá el hechicero más poderoso de todos gobernando con justicia.
Si realmente fuéramos capaces de entrar en un mundo así, en el que nuestras fantasías fueran reales, nadie dejaría su mente en el mundo real, en el que solo hay guerras, desastres naturales, personas crueles, muertes en cada esquina, sufrimiento en cada pedazo de aire y lagrimas impregnándolo todo. ¿Quien quiere un mundo que está lleno de malas noticias? Enciendes el televisor y si dan una buena noticia en el telediario se debería considerar un milagro, en cambio si fuéramos capaces de crear cada uno nuestro propio mundo imaginario y vivir en él, abandonar nuestro cuerpo y ser solo un alma, una mente, algo incorpóreo creando fantasías, sueños, no habría malas noticias, a no ser que nosotros mismos las creásemos. Podríamos tener todo cuanto deseásemos a cambio del pequeño esfuerzo de imaginarlo.
A veces he llegado a imaginar un mundo así...
Quizá sea solo yo la que imagine cosas como estas, o puede que más personas, supongo que solo lo hago para evadirme de este mundo injusto, cruel, catastrófico, macabro...
Un mundo como en el que vivimos, acaba destrozando el interior de las personas, y muchas de ellas acaban aferrándose a estúpidas religiones creyendo que así salvarán su alma, su interior, y es desde el principio que están condenadas a sufrir en este infierno terrenal.

lunes, 13 de agosto de 2012

Fantasías de incestos Los problemas de Sara #5 *La cena esta servida*



Sara estaba preparando la cena, esa noche sus padres habían salido a cenar a un restaurante para celebrar su aniversario.
Su hermano se acercó por detrás y la abrazó por debajo de los pechos, ella pegó un pequeño respingo por el susto.
-Hermano... me has asustado.
-¿Que estas preparando?
-Lasaña.
Él cogió un poco del queso del que ella estaba echando sobre la lasaña y se lo llevó a la boca.
-¿Ya has acabado de prepararla?
-Si, solo falta meterla al horno.
Su hermano cogió la fuente en la que estaba la lasaña, la metió en el horno y la puso al mínimo.
-No, si lo pone al mínimo tardará mucho.
Él la cogió con un solo brazo de la cintura y la sentó sobre la mesa de la cocina.
-Es que nosotros tenemos algo que hacer antes de cenar- dijo cogiendo el frutero que era lo único que ocupaba la mesa y apartándolo, luego se acerca a ella y le toca e rojo cabello...
Su hermano empezó a desvestirle, le quitó la camiseta y el sujetador, ella se estaba sonrojando, él acarició sus pechos y su vientre mientras le besaba el cuello y Sara gemía muy suavemente, desabrochó su falda y la quitó dejándola únicamente con el tanga azul celeste...
-H-hermano...
-¿No quieres?
-S-si... pero...
Él la besó impidiendo que continuara hablando y la empujó ligeramente hasta tumbarla sobre la mesa.
Sus manos seguían recorriendo la suave piel de Sara...
Bajó lentamente el tanga y lo dejó caer al suelo, separó un poco los muslos de su hermana y miró los labios empapados y medio abiertos que dejaban entrever el clítoris.
-N-no me mires ahí...
-¿Te da vergüenza, peque?
-Si- dijo cerrando los ojos.
Él comenzó a acariciarle los labios y hundió los dedos entre ellos rozando el clítoris.
Ella gemía más fuerte y empezaba a mojarse.
Mientras seguía frotando sus dedos contra ella, besó el vientre de Sara, ella grima, sus muslos estaban más separados y él empezó a meterle uno de los dedos, lo movía rápido, luego metió un segundo dedo, Sara seguía gimiendo y se mordía el labio inferior.
Él continuó moviendolos, los fluidos le empezaban a empapar la mano y metió un tercer dedo. Seguía moviendolos muy rápido dentro de ella.
Sara sentía como los tres dedos se movían y rozaban su vagina, entraban suavemente empapados por sus flujos.
Él los sacó de golpe y se los metió a su hermana en la boca mientras comenzaba a lamerla recorriendo sus empapados labios, su clítoris, metiendo la lengua dentro de ella...
Sara no podía parar de gemir al sentir como su hermano la lamia mientras ella chupaba los empapados dedos, saboreando sus propios flujos.
La lengua de él se movía veloz, entraba, salia, pasaba por entre sus labios, apretaba su clítoris... recorría su coño de arriba abajo...
Ella continuaba gimiendo con los tres dedos de él dentro de su boca.
Sara no podía contenerse más y se corrió sobre la boca de su hermano, él seguía recogiendo todos sus fluidos y tragándolos, sacó los dedos de la boca de su hermana y se desabrochó los pantalones quitandolos junto con los bóxer y los dejó caer, separó aun más las piernas de ella y se colocó, la punta de su pene rozaba directamente con el clítoris...
empezó a meterla muy despacio, Sara se aferraba al mantel de la mesa sin poder parar de gemir, notaba como la penetraba y su vagina se dilataba poco a poco.
Sus fluidos resbalaban desde su coño hasta pasar entre sus nalgas y empezaban a mojar ligeramente el mantel bajo ella.
Su hermano acabó por meterla entera y comenzó a moverse, colocó las manos sobre los pechos de Sara y los masajeó pellizcando sus pezones.
Ella seguía moviéndose y él penetrándola, sus cuerpos chocaban entre sí.
Los gemidos eran cada vez más fuertes, ambos estaban sudando.
Él se recostó sobre ella, sin dejar de penetrarla, y besó su cuello tiernamente, Sara lo abrazó y pasó sus manos por encima de la camiseta de su hermano agarrándola y estirando hacia arriba, él ayudó a quitarla y luego volvió a masajear los pechos de su hermana, ella siguió acariciándole la espalda, notaba el sudor de su hermano que le recorría la espalda y la respiración agitada sobre su cuello, los besos, la lengua...
Sara subió las piernas y las puso rodeando la cintura de él, sintiendo como las penetraciones eran cada vez más fuertes.
Ella no podía parar de jadear, las manos de él seguían acariciando sus pechos y la polla entraba en ella cada vez más rápido, los fluidos seguían resbalando, tenia olas nalgas mojadas por ellos y el sudor...
ella arañó levemente la espalda de él intentando aguantar el ritmo.
-Hermano... no puedo más...
Él la besó jugando con sus lenguas y acallando los gemidos de su hermana.
Sara continuaba clavando las uñas en la espalda de su hermano, su vagina se contraía cada vez más fuerte, apretando en su interior el pene.
Ella se acabó corriendo sobre su hermano que seguía penetrándola sin cesar, los fluidos no paraban de salir mojando a ambos y empapando la mesa. Sara continuaba agarrada a él mientras se besaban...
él agarró los muslos de su hermana para atraerla más hacia sí, su boca bajó por el cuello de Sara recorriendolo con la lengua hasta sus pechos que empezó a besar y chupar, pasando su lengua por los pezones.
Ella sentía como la penetraba, como el pene la rozaba por dentro, los fluidos se unían en su interior, las manos de su hermano la aferraban fuerte, sus muslos chocaban contra las caderas de él, su coño vibraba con cada empujón.
El placer iba aumentando, notaba la lengua de su hermano acariciando sus pechos, rodeando sus pezones, los pequeños besos que daba en su piel...
Él se quedó mirándola fijamente, sin dejar de penetrarla, el rostro de su hermana se contraía con cada gemido, las gotas de sudor resbalaban por su piel, sus ojos cerrados... se acercó y la volvió a besar, mordió suavemente el labio inferior de ella y luego sus lenguas empezaron a rozarse.
Sara se agarraba fuerte a los hombros de su hermano, sin poder evitar el clavarle las uñas en ellos.
Él acercó su boca a la oreja de Sara, con sus labios cogió el lóbulo y estiró suavemente.
-Quiero ver como te tocas, hermanita.
Ella empezó a ponerse roja mientras su hermano le sacaba el pene.
Él cogió las piernas de ella, que colgaban de la mesa y las subió, de forma que los pies de Sara quedaron sobre el borde de la mesa, con las piernas bien separadas.
Él cogió una de las sillas y la puso frente a ella y se sentó para observar como Sara se tocaba para él.
Ella se incorporó hasta apoyarse sobre uno de sus codos y con la otra mano empezó a acariciarse.
-Que mojada estas...
ella seguía acariciándose, sus dedos frotaban el clítoris y se hundían en su interior, sus labios estaban separados dejando todo a la vista, los fluidos seguían cayendo hasta la mesa.
Sara tenia las mejillas totalmente rojas, sentía que los ojos de su hermano se clavaban en ella, no le gustaba sentirse observada, pero que él estuviese frente a ella mirándola... mirando como se estaba tocando, mirando su coño abierto, le producía mucho morbo...
él empezó a acariciar su polla que estaba empapada con los fluidos de su hermana mientras la miraba, le encantaba ver como ella se masturbaba solo para él, como sus finos dedos entraban y salían de la vagina completamente empapados...
Sara continuaba gimiendo mientras sus dedos se movían entrando y saliendo de ella.
Él dejó de tocarse y cogió la mano con la que ella se estaba masturbando y se llevó los dos dedos empapados a la boca, saboreando todos los fluidos de su hermana.
-Realmente sabes muy bien Sara.
Ella lo miraba sonrojada.
-Venga sigue.
-S-si.
Sara empezó a meterse los dos dedos de nuevo, esta vez llenos de la saliva de su hermano, estaba muy excitada, notaba como él seguía observándola, como los dedos resbalaban en su interior, sus nalgas empapadas y el mantel húmedo bajo ella...
-Hermano... me corro...
Sara empezó a acariciarse el clítoris con los dos dedos mientras sus gemidos iban siendo más fuertes.
Él miraba como su hermana empezaba a correrse, como los fluidos salían de ella mientras continuaba frotándose el clítoris.
Ella estaba jadeando, toda empapada y sudando.
Su hermano le apartó la mano y lamió su coño abierto y mojado.
Sara sintió como la lengua de él la acariciaba y presionaba su clítoris, cada vez que la notaba pasar sobre el clítoris su vagina se contraía.
Él seguía recogiendo todos sus flujos y tragándolos.
-¿Te gusta tocarte mientras te miro?- dijo incorporándose.
-Si...- respondió ella muy avergonzada.
Él la cogió por la cintura y la bajó de la mesa, apartó la silla y colocó a su hermana de cara a la mesa, le puso una mano en la espalda y la empujó suavemente hasta que ella se recostó, los pies de Sara quedaban de puntillas sobre el suelo, su vientre estaba justo sobre la zona del mantel humedecida por sus flujos.
-Eres preciosa- dijo pasandole la manos sobre la espalda y acariciándola hasta llegar a su trasero y darle una palmada.
Ella reprimió un gemido y recostó la cabeza en la mesa.
Él se dirigió a la nevera y sacó de ella un bote de nata en spray, Sara lo miraba atentamente desde la mesa, lo primero que se le pasó por la cabeza era que su hermano quería lamerla o algo por el estilo, una idea que le encantaba.
Ella lo miraba mientras él cerraba la nevera y se acercaba, notó como la mano de su hermano volvía a acariciarle el trasero y Sara se estremeció al notar como algo frío empezaba a introducirse en su culo. Él estaba metiendo la punta del bote y empezó a presionar el botón, la nata comenzó a salir y Sara se aferro al mantel gimiendo, sintiendo como su culo se llenaba de nata, como algo frío la invadía por dentro...
Su hermano dejó el bote en la mesa, un poco de nata comenzaba a salir del interior de Sara, él volvió a separarle las nalgas y empezó a meter su polla. Sentía el suave tacto de la nata rozando su pene.
Sara notaba la presión en su culo, la polla de su hermano resbalaba en su interior, la nata empezaba a calentarse.
Él seguía penetrándola, la nata hacia que su polla, por más apretada que estuviese en el estrecho culo de su hermana, entrase suavemente, era una sensación algo extraña pero muy agradable, al principio notó algo de frío pero luego la nata se empezaba a calentar.
Las penetraciones seguían, su hermano se la metía muy rápido, ella se agarraba al mantel y gemía intentando no levantar demasiado la voz, su coño estaba empapado y de su culo salia un poco de nata liquida que se deslizaba entre sus muslos.
Él se inclino hacia delante y besó la espalda de su hermana sin aflojar el ritmo, con una mano empezó a acariciar el clítoris de ella, luego hundió uno de sus empapados dedos en el interior y comenzó a moverlo rápido en círculos, Sara gemía más fuerte al sentir como el dedo se movía...
-¿Tienes ganas de correrte hermanita?- dijo moviendo mas rápido el dedo.
-S-si...- apenas podía hablar por culpa de los gemidos.
Él metió un segundo dedo y siguió moviendo los dos.
Ella ya no podía más, él tampoco quería aguantar más...
Sara acabó corriéndose en la mano de su hermano, su vagina se contraía al igual qe su culo, él al sentirse tan apretado no resistió más y se corrió dentro de su culo.
Sara sintió como la corrida la llenaba aun más, la nata junto con el semen empezaban a salir de su culo y cuando su hermano le saco el pene de golpe un gran chorro blanco cayó hasta el suelo.
Sara seguía tumbada sobre la mensa jadeando, él le acarició el cuello y la ayudo a incorporarse.
Ella tubo que sentarse en una silla porque las piernas le temblaban y no podía sostenerse en pie.
-Será mejor que lo limpiemos todo y luego cenemos- dijo cogiendo la barbilla de ella y alzándola para besarla.
Sara se sonrojó levemente, su hermano era guapo y muy atractivo, por mucho que lo amase y quisiera algo más con el como ser su novia nunca se lo pediría, o eso pensaba ella, a fin de cuentas él seguía siendo su hermano.

Continuara...

REFLEXIONES



1º- Cuando una persona ha perdido el brillo de sus ojos, es que ha perdido parte de su alma.

2º- Solo los tontos confían en las personas, solo los listos confían únicamente en ellos mismos, yo prefiero ser tonto.

3º- Mirar desde tu ventana sin saber a que dirigir la vista es señal de que te estas deprimiendo, quedarte mirando el cielo desde tu ventana, sin darte cuenta de que los minutos pasan es que ya estas deprimido.

4º- Da igual que tengas fuerzas para comerte el mundo, quedate en una habitación a solas, con una tenue luz que te alumbre y un ruido de gotas cayendo lentamente y el mundo te comerá a ti.

5º- Cuando crees que vas a llegar sobrado a fin de mes, siempre se jode algo que por narices debes comprar.

6º- Basta con un lápiz y un papel para liberarte del ansia de que alguien te escuche.

7º- Estar en silencio es una de las mejores formas de que te vengan a la mente cosas que no quieres recordar, o de quedarte dormido.

8º- No planees nada, si lo haces todo saldrá al revés.

9º- ¿Por que las buenas contestaciones se ocurren cuando ya te has quedado solo?

10º- La gente muchas veces habla sin ni siquiera entenderse cuando lo hacen, lo que pasa es que fingen muy bien y no te das cuenta.

11º- Yo solo se lo que tu quieres que sepa.

12º- Da igual cuanto leas, no vas ha hacerte más listo si no sales de los vampiros que brillan.

13º- No por mirar un reloj el tiempo pasará más rápido.

14º- Siempre que te levantas a oscuras y medio dormido el dedo meñique de tu pie tiene que impactar con algo, es lo que se llama atracción física.

15º- Cuando estas cabreado, es mejor quedarte solo.

16º- Cuando estés mal pega puñetazos a la almohada, evitaras daños y te sentirás mejor.

17º- En la vida siempre hay dos amigos especiales: uno en el que puedes confiar y otro en el que quieres y no puedes, irónicamente el segundo casi siempre acaba convirtiéndose en tu pareja.

18º- Del amor al odio hay un solo paso, del odio al amor un mundo.

19º- Si quieres suicidarte no lo intentes dejando de respirar, no podrás.

20º- El cerebro tiene dos partes: la parte “buena” y la parte “mala”, el corazón tiene tres el ventrículo derecho, el ventrículo izquierdo y el gilipollas, que es con el que nos enamoramos.

21º- Basta con mirar a los ojos de una persona para saber si siente algo por ti.

22º- Puedes ser la mejor persona del mundo que los demás siempre pensaran o hablaran mal de ti.

23º- Yo no soy rara, son los demás que no me comprenden.

24º- Los paseos románticos por la orilla del mar a la luz de la luna son solo de película, en la vida real siempre aparece una medusa, una compresa, o cualquier otra porquería.

25º- Da igual cuanto bebas para olvidar, siempre acabas recordando.

26º- Todos tenemos un lugar para protegernos y escapar de la realidad.

27º- Cuanto más amas a una persona más daño te hace.

28º- No es que seamos malos y desconfiados, es que la vida nos hace así.

29º- En una relación quien más ama es el que primero pierde, el que más sufre.

30º- Cuando crees que el día no puede ir a peor siempre aparece alguien que se encarga de joderte aun más.

31º- Ser paciente suele tener recompensa, pero aun teniéndola a veces la recompensa llega tarde.

32º- Cuando amas a alguien haces muchas locuras, cuando lo dejas de amar piensas lo muy gilipollas que puedes llegar a ser.

33º- Si tocarse produce perdida de vista el 97% de las personas llevarían gafas de culo de vaso.

34º- Una de las peores cosas que te puede pasar es ser musulmán y que cuando mueras te esperen cuarenta vírgenes: cuarenta tíos de mas de treinta años, gordos, sudorosos, llenos de granos de los que con una mano se pajean y con la otra juegan al WOW.

35º- Cuando una relación se acaba y tu sigues amando a esa persona te duele y parece que ese dolor jamas cesará, pero algún día cicatrizará esa herida, paciencia.

domingo, 29 de julio de 2012

NOSOTROS



Nos aislamos del mundo
en nuestra propia soledad nos refugiamos
la oscuridad nos calma
la tristeza llena nuestro ser
a los ojos de la gente somos locos
solo entre nosotros nos comprendemos
nos odian por lo que somos
como si el mal habitase en nuestro interior
son ellos los que juzgan sin saber
los que solo miran y no saben ver.

ÁNGEL DE LA GUARDA



A veces me cuesta dormir pensando en ti
pensando en que estarás haciendo
o si pensaras en mi
eres como mi ángel de la guarda
el que me anima
el que me saca una sonrisa en los peores momentos
el que me protege con su cariño
si mirase las estrellas junto a ti
tumbada a tu lado
estoy segura de que brillarían infinitamente más
para iluminar nuestro camino
para ser cómplices de nuestros besos
y guardar en secreto nuestras caricias.

miércoles, 25 de julio de 2012

Fantasías de incestos Los problemas de Sara #4 *Una ducha muy caliente*



Sara acababa de entrar en el baño. Comenzó quitándose la camiseta de manga corta que llevaba y luego desabrochó su falda dejándola caer al suelo. Su ropa interior era de color blanco con encajes. Abrió el grifo de la ducha y el agua empezó a caer, ella desabrochó su sujetador y lo tiro al suelo, sus pequeños pechos quedaron al descubierto, bajó lentamente su tanga y este se deslizo hasta caer al suelo y una vez desnuda entró en la ducha.
El agua caliente comenzó a caer sobre ella, cerró los ojos, sentía como los pequeños chorros de agua caliente daban en su cabeza, sus hombros, sus pechos... y corrían entre sus muslos. Pasó una mano entre ellos y acarició sus labios, su dedo se posó sobre el clítoris deslizándose de un lado a otro, imaginaba que era su hermano quien la acariciaba. Metió uno de sus dedos soltando un gemido y empezó a moverlo en su interior.
Ya hacia más de dos semanas que su hermano no jugaba con ella y cada dia estaba más caliente.
Introdujo un segundo dedo mientras el agua seguía cayendo sobre sus pechos haciéndole cosquillas, apoyó su culo contra la fría pared, sus dedos no paraban de moverse y su mano ya estaba empapada de sus fluidos, estaba tan concentrada que apenas pudo oír que alguien pegaba un portazo en el piso de abajo, al momento la puerta del baño se abrió de par en par, ella se quedó sorprendida al ver a su hermano en el umbral y su reacción fue dejar lo que estaba haciendo y cubrirse los pechos con sus brazos.
Él entró y cerró la puerta tras de sí, se desabrochó los pantalones y los dejo caer junto con sus calzoncillos mientras la miraba fijamente. Ella lo miraba muy sonrojada sin saber que hacer o decir.
-Hermano...
-Quiero follarte- dijo mientras entraba en la ducha y la agarraba por el culo apretando las nalgas entre sus manos y la besaba...
-Hermano... la camiseta...
Él había entrado en la ducha con la camiseta puesta y el agua caía sobre el empapandolo.
-No importa.
Sus manos recorrían el cuerpo de Sara, primero acariciando su culo, subiendo por sus caderas, masajeando sus pequeños pechos, volviendo a bajar hasta su vientre...
-Tienes una piel muy suave hermanita...
-Gra- gracias...- dijo sonrojada.
Su pene iba creciendo y empezaba a rozar el vientre de su hermana, que se abrazaba a él rodeandole el cuello con los ojos cerrados mientras sus lenguas se acariciaban y jugaban.
-¿Ves lo dura que me la pones?- le susurra al oído frotando la polla contra el vientre de ella.
Sara suelta un gemido, su hermano desliza una de sus manos entre los muslos y le toca suavemente los labios después hundiendo dos dedos le acaricia el clítoris...
-Mmm, que mojada estas...
-H-hermano quiero... quiero sentirte dentro- dijo cerrando los ojos muy fuerte y con las mejillas encendidas
-¿Tan pronto hermanita? Si que estas caliente hoy...
-Es que n-no aguanto más.
Él continua acariciándola y le mete dos de los húmedos dedos hasta el fondo, ella suelta un fuerte gemido que su hermano ahoga besándola mientras mueve los dedos en su interior.
Sara se estaba mojando mucho más, los dedos resbalaban en su vagina, la otra mano de su hermano le acariciaba la nalga derecha, ella notaba como los dedos se clavaban sobre su piel.
Él bajó su boca por el cuello de su hermana, besándolo y siguió bajando hasta sus pechos, los lamió y succiono los pezones con delicadeza, cada vez que lo hacia los gemidos de ella eran más fuertes.
Sara seguía empapando los dedos de su hermano mientras él besaba y lamia sus pechos empapados por el agua, ella le acariciaba el pelo mojado y lo estiraba sin poder parar de gemir.
Él saca los dedos de la vagina y la agarra con las dos manos del trasero, la levanta suavemente hasta que su polla roza los empapados labios y empieza a metersela muy despacio.
Sara lo abraza más fuerte mientras siente como el pene de su hermano le entra lentamente acariciándola por dentro...
Las manos de el le agarraban bien fuerte el culo, separando sus nalgas mientras la iba bajando para que le entrase entera.
Ella rodea las caderas de su hermano con las piernas mientras el comenzaba a moverla de arriba a abajo con las manos sosteniéndola del trasero.
Sara notaba como el pene se introducía más profundo con cada empujón de él, los fluidos empezaban a empaparlo y resbalar por los muslos de su hermano mezclados con el agua que seguía calendo.
Él apoyo la espalda de Sara contra la pared de la ducha y empezó a penetrarla más fuerte, ella notó el frío en su espalda y se estremeció por un segundo.
Sentía palpitar su coño, el pene de su hermano seguía acariciándola por dentro mientras ella se contraía con cada gemido.
Él notaba lo estrecha, mojada y caliente que estaba su hermana, las contracciones hacían que sintiera su polla mucho mas apretada en el interior.
El agua seguía cayendo sobre los cuerpos de ambos.
-Hermano, me voy a correr- dice jadeando.
Él empieza a acelerar el ritmo, los muslos de ella se cierran más sobre sus caderas y nota como Sara se corre.
Los fluidos seguían resbalando por sus muslos llevados por el agua. Ella se aferraba a su hermano que aun seguía penetrándola, notando como su coño palpitaba.
Él coge la alcachofa de la ducha y la coloca entre las nalgas de ella, Sara siente como el agua caliente va entrando en su culo...
-¿Te gusta pequeña?
-Hermano... me siento muy llena...
El agua seguía entrando en ella y los fluidos seguían resbalando por la polla de él.
Su hermano la sostenía fuerte de su trasero mientras continuaba penetrándola.
-No puedo más... -dijo ella sin parar de gemir.
Él apartó el grifo de su culo, el agua chorreaba entre sus nalgas, con cada penetración los gemidos de Sara eran más fuertes.
Su hermano la levantó, el pene salió completamente de su vagina y ella se sostenía de los hombros de su hermano.
-Pon las piernas sobre mis hombros.
Ella sentía vértigo de estar tan alzada y se sostenía con las manos apoyadas en la cabeza de su hermano, primero subió una de las piernas sobre un hombro y luego la otra sobre el otro hombro.
Su coño quedó abierto y expuesto frente a la cara de él que comenzó a lamerlo, Sara sentía que la lengua de su hermano la recorría, empezaba a gemir de nuevo y puso las manos contra el techo, que casi rozaba su cabeza, para tener más estabilidad.
Él recogía con su lengua todos los líquidos de su hermana y se le resbalaban por las comisuras de sus labios.
La lengua de su hermano entró y la rozó por dentro, sus gemidos comenzaban a ser mayores...
-Hermano...
-¿Que pasa?, ¿quieres que pare?
-No!...
-¿Quieres correrte en mi boca Sara?
S-si... -dijo muy avergonzada.
Su hermano empieza a lamerla de nuevo y ella sigue gimiendo con las palmas de las manos apoyadas en el techo.
Él presionó el clítoris con su lengua, Sara no aguantó más y empezó a correrse. Los fluidos iban empapando todo su coño y la boca de su hermano que los recogía con la lengua y los labios, los saboreaba y se los tragaba.
Ella seguía gimiendo con cada lametón que él daba.
Luego sosteniéndola ella bajo las piernas de los hombros de él y se quedó de pie, frente a su hermano mirándolo vergonzosa.
-¿Te ha gustado?- preguntó él.
-Si, aunque me dio algo de vértigo...
él la besa y la mira fijamente, sus rostros están a tan solo unos pocos centímetros.
-¿Me dejas que te folle el culo Sara?
Ella abre los ojos de par en par sorprendida y empieza a sonrojarse.
-¿Que me dices?, ¿quieres sentirme dentro de tu culo hermanita?
-Si.
Ella baja la mirada sintiendo como sus mejillas arden.
-Buena chica, date la vuelta.
Ella se da la vuelta y queda mirando a la pared, él pasa una de sus manos por la espalda de Sara, acariciándola con la yema de los dedos y baja hasta llegar a su trasero y acariciarlo.
Empieza a separarle las nalgas y la punta de su polla roza entre ellas.
Él empieza a meterla suavemente y Sara comienza a gemir con los brazos y el pecho apoyados contra la fría y húmeda pared, mientras siente la presión en su culo.
El pene sigue entrando y su coño se empapa de nuevo, su hermano empieza a moverse despacio, sosteniéndola por las caderas.
Ella notaba la hinchada polla de él entrando y saliendo de su culo, se sentía llena al tenerla toda dentro.
Con una mano su hermano empezó a acariciar su empapado clítoris, sus dedos pasaban sobre el, de un laso a otro.
Sara seguía gimiendo, sus jugos llenaban los dedos de él.
Ella notaba como la polla de su hermano entraba más y más.
-Sara, te estas mojando mucho...
los fluidos ya empezaban a deslizarse por la mano de su hermano que metió los dedos en su vagina y empezó a moverlos...
-Her-hermano, me corro!
Sara empezó a correrse sobre la mano de él sin poder parar de gemir y jadear.
Su hermano puso la mano, que chorreaba de fluidos sobre la boca de Sara para acallar sus gemidos y ella la lamió.
Él seguía tapando la boca de ella con su mano mientras la penetraba más y más fuerte.
-Sara... me voy a correr dentro de ti.
Ella no podía responder porque la mano de su hermano se lo impedía y siguió gimiendo...
Él aceleró aun más el ritmo hasta correrse dentro de ella.
Sara sintió la corrida de su hermano llenandole el culo y cuando el sacó su pene el semen caía de entre sus nalgas hasta el suelo de la ducha.
Ella se arrodilló en la ducha hasta quedar sentada, le costaba respirar estaba muy sofocada, las piernas le temblaban y no le quedaban fuerzas para sostenerse en pie.
Él se quitó la camiseta, la echó a un lado y se puso el albornoz...
-Sara, cuando te repongas un poco recogelo todo y baja a cenar, hoy haré yo la cena.
Ella asintió, aun estaba recuperando el aliento.
Cuando su hermano estaba a punto de salir por la puerta ella habló:
-Gracias.
Aun se le notaba el sofoco encima, y su pecho subía y bajaba por la acelerada respiración.
Su hermano se giró algo sorprendido...
-Me ha gustado mucho- dijo empezando a sonrojarse.
Él solo le dedicó una sonrisa y salió del baño cerrando la puerta tras de sí.

Continuara...

martes, 24 de julio de 2012

Charla entre Uno y Alguien Más



Uno -Hola.
Alguien Más -Hola.
Uno -Para ti, ¿que es el mundo?
Alguien Más -Un lugar oscuro y frío.
Uno -Yo lo veo como algo maravilloso, un regalo.
Alguien Más -Quizá sea porque estas cegado.
Uno -¿Cegado?, ¿a que te refieres?
Alguien Más -Solo ves una belleza transitoria, efímera.
Uno -Bueno, hay cosas bonitas en la vida ¿no?
Alguien Más -Todo lo bueno lo contrarresta lo malo y viceversa.
Uno -Veo que no eres muy positivo y todo lo ves oscuro.
Alguien Más -Todo lo contrario, soy muy positivo, solo que a mi manera, para mí la belleza esta en el lado de la vida que los demás rechazan y temen.
Uno -Mmm, yo veo bello un nacimiento, la compañía de los amigos, la familia y muchas cosas más, ¿para ti que es lo bello?
Alguien Más -La oscuridad, el silencio, la soledad, la tristeza, la melancolía...
Uno -Pero eso no son cosas si no estados o sentimientos.
Alguien Más -Los estados y sentimientos pueden ser perfectamente “cosas”, la diferencia es que tu te aferras a cosas materiales, que no duran eternamente, en cambio yo me aferro a algo infinito.
Uno -Puede que visto así... de todas formas, ¿que me dices de la diferencia entre tu y yo?
Alguien Más -Es un abismo el que nos separa.
Uno -Si, eso se ve a simple vista, ¿pero como nos definirías?
Alguien Más -¿Como te defines tu?
Uno -Veamos... yo soy alguien al que le gusta estar acompañado, me gustan las cosas alegres, soy algo despreocupado... ¿cual es tu definición de ti mismo?
Alguien Más -Soy alguien tranquilo al que le gusta estar solo, en la oscuridad, pensando en mis cosas, estando en mi mundo... huyo de los conflictos que no me parecen importantes, pero podría definirme con tres simples palabras; “yo soy yo”.
Uno -No se yo te definiría como alguien raro, solitario, que no sabe lo que busca y que no sabe como relacionarse.
Alguien Más -Se perfectamente lo que busco y lo que hay al final de ese camino, y si se como relacionarme solo que hay poca gente que me interese o valga la pena.
Uno -¿Que hay al final de ese camino? Y ¿como me ves tu a mi?
Alguien Más -Al final del camino, del mio y del de todos, solo hay una cosa, la muerte. Yo te veo como alguien que solo aprecia lo externo sin molestarse en adentrarse en lo que es verdaderamente importante.
Uno -¿Y ya esta?
Alguien Más -No, hay más, pero es irrelevante.
Uno -Ciertamente la diferencia que nos separa es abismal.
Alguien Más -Ya lo creo, y hay una cosa muy distinta entre los que son como tu y los que son como yo.
Uno -¿Que es?
Alguien Más -Vuestro grupo es mucho más amplio que el nuestro, pero sois mucho mas vulnerables que nosotros.
Uno -¿Como que vulnerables?
Alguien Más -Si os hacen daño os hundís, os cuesta salir, os amargáis y deprimís durante demasiado tiempo y en ocasiones hasta os suicidáis, pero en cambio nosotros aunque sintamos el dolor y nos hundamos, casi al instante volvemos a estar en pie, puede que con una sonrisa falsa, pero con la herida cubierta con metal hasta que cicatrice y aunque llevamos heridas que jamás cicatrizaran del todo no nos dejamos vencer por ellas.
Uno -...
Alguien Más – Puede que vosotros seáis el grupo más grande, pero nosotros somos infinitamente más fuertes y sabios, gracias a nuestra sed de venganza y conocimiento, y por supuesto a la forma en la que somos capaces de ver el mundo que nos rodea.

lunes, 23 de julio de 2012

Fantasías de incestos Los problemas de Sara #3 *Una peli de terror*



Sara ese día se había puesto muy guapa, quería sorprender a su hermano, solo llevaba una blusa ajustada de color blanco que transparentaba ligeramente sus pezones, una falda negra mus corta y un pequeño y ajustado tanga de color rojo. Esperó ansiosa a la noche hasta asegurarse que sus padres dormían.
Su hermano estaba sentado en el sofá viendo una película de terror, Sara se acerca a él y lo abraza rodeandole el cuello, los dos se quedan mirando las escenas de la película, la sangre llena el suelo y uno de ellos esta destripando a una pobre niña.
-Hola hermanito.
-Sara siéntate aquí conmigo.
Ella lo obedece y se sienta a su lado, él la rodea con su brazo acariciándole uno de los pechos sobre la blusa, ella suelta un pequeño gemido.
-¿Que pasa peque, ya estas caliente?
-S-si...
Él sigue acariciándole el pecho sobre la blusa y la otra mano recorre uno de los muslos de Sara subiendo desde la rodilla hasta meterse bajo la falda y empieza a acariciarla sobre el tanga presionando con sus dedos, nota como se va humedeciendo el tanga. Le besa el cuello cariñosamente y ella es incapaz de controlar sus gemidos.
-Shhh calla, o nos oirán- dice mientras la besa juntando sus lenguas.
Retira ambas manos de su hermana y se levanta desabrochándose los pantalones y dejándolos caer junto al bóxer y vuelve a sentarse en el sofá, coge la muñeca de su hermana indicándole que se levante y la coloca frente a él.
-Quitate el tanga.
Ella baja el húmedo tanga por sus muslos y mira el erecto pene, su hermano su hermano mete una mano bajo la blusa y le acaricia los pechos, con la otra mano empieza a hundirle dos dedos dentro de ella haciendo que suelte un gemido. Sigue acariciándola, nota como el coño de su hermana esta cada vez más empapado, retira los dedos de su vagina y los pone en la boca de Sara, que los chupa muy excitada y luego se los retira.
La coge por las caderas y la atrae hacia sí colocandola de rodillas sobre él y mientras la besa va desabrochandole la camisa.
Sara nota como la punta del pene le roza sus labios, ella mueve un poco las caderas haciendo que la punta llegue hasta su clítoris y lo acaricie.
Las manos de su hermano recorrían su vientre y sus pechos, los cogía con fuerza y apretaba los pezones entre sus dedos, los dedos de su hermano recorrieron su cuello bajando hasta llegar a sus pechos de nuevo y ella sentía cosquillas.
Él colocó las manos en el culo de ella acariciándolo con las yemas de sus dedos mientras su lengua hacia círculos alrededor de uno de los pezones, uno de los dedos de el iba introduciéndose en el culo de Sara que cada vez estaba más empapada.
Ella seguía moviendo sus caderas para sentir el pene acariciarla. No aguantaba más, quería sentir a su hermano dentro, empezó a sentarse sobre él, estaba tan mojada que la polla le entraba muy suavemente, ella rodea con sus brazos el cuello de su hermano abrazándolo y sintiendo como la penetra cada vez más profundo, ella no paraba de moverse de arriba abajo, sus pechos se frotan contra él, tenia los pezones muy duros y algo doloridos, sentía como el dedo que estaba dentro de su culo se movía rápido, entrando y saliendo, haciendo círculos en su interior...
Él seguía sosteniéndola de la espalda con una mano dejando que ella se moviese al ritmo que quisiera, el coño de su hermana era muy estrecho, su polla estaba apretada entre las paredes de la vagina y Sara seguía moviéndose más y más rápido mientras gemía con la cara apoyada en el cuello de su hermano para ahogar los ruidos.
-Sara, lo estas mojando todo...- dice entre jadeos.
Ella suelta un gemido algo más fuerte avergonzada, pero no podía parar de moverse mientras seguía abrazada a su hermano.
Él saca el dedo y cogiéndola por las caderas la mueve más veloz, notaba que los fluidos de su hermana le empapaban los muslos.
Sara sentía las fuertes penetraciones de su hermano, estaba sofocada, sudando, jadeando... le abrazaba cada vez más fuerte, las manos de el le apretaban las caderas bajándola y subiéndola, no aguantaba más y muerde el hombro de su hermano para sofocar los gemidos mientras se corre sobre él que sigue penetrándola sin cesar.
-Hermano, para... ya no puedo más- dice muy sofocada y con la respiración acelerada.
Él empieza a aflojar el ritmo y sosteniéndola con las dos manos por el trasero la ayuda a incorporarse, Sara siente como el pene se desliza de su vagina hasta salir completamente de ella.
Su hermano la coloca en el suelo entre sus piernas.
Sara nota el frío en sus muslos y su culo, pero antes de poder quejarse él pone la mano sobre su nuca y la empuja hacia sí levemente. Los labios de ella rozan con el empapado y caliente pene y ella saca la punta de la lengua acariciando el capullo y saborea los fluidos, sigue recorriendolo lentamente haciendo círculos con la lengua alrededor y a continuación pasándola sobre el pequeño agujero recogiendo las minúsculas gotas que salen de él.
Apoya los labios en el pene y empieza a introducirselo muy despacio en la boca, su lengua lo recorre de aquí allá notando las hinchadas venas y el calor que emana.
Mueve lentamente la cabeza de adelante atrás intentando que le entre toda, un pequeño hilo de babas gotea hasta su pierna mientras Sara se sujeta a los muslos de él.
Nota como la mano va empujando su nuca haciendo que la polla entre más en su boca, ella siente las arcadas e intenta reprimirlas, pero el pene sigue entrando cada vez más profundo. Los fluidos que ella había dejado sobre su hermano ahora estan en su boca.
Con una mano Sara acaricia el escroto mandándolo y notando el calor mientras su hermano sigue presionándole la nuca, las arcadas son mayores y le hacen lagrimar los ojos, su coño sigue empapándose más y más con cada segundo que pasa, los fluidos resbalan por sus muslos y su culo.
Él le estira el cabello y la cabeza de Sara se hecha hacia atrás mientras la polla sale de su boca dejando babas que van desde la punta hasta sus labios y gotean sobre sus muslos.
-Dime Sara, ¿esta rico?
-Si...- dice sonrojada con la respiración entrecortada.
El empieza a masturbarse mientras ella lo mira, ve como el pene sigue empapándose y sin poder resistirse saca la lengua para lamerlo mirando a los ojos de su hermano, que gime suavemente sintiendo la lengua de Sara.
-¿Quieres que te folle?
-S-si hermano.
-Entonces pídemelo.
-Follame por favor- dice sin poder mirarlo a los ojos por la vergüenza.
-Ponte a cuatro patas.
Ella se coloca a cuatro patas con las piernas algo separadas, mostrandole el trasero a su hermano.
-Mmm... si que estas mojada, incluso has mojado el suelo, Sara te estas convirtiendo una niña muy guarra.
Ella se queda sin saber que decir, le arden las mejillas de pura vergüenza.
Él le pasa dos dedos por el coño rozando su clítoris y se los lleva a la boca para saborearla...
-Me encanta tu sabor pequeña.
Empieza dándole una suave palmada en el trasero a su hermana, la coge por los muslos y le levanta las piernas colocandolas sobre el sofá, una a cada lado de él. Los pies de Sara rozan el respaldo del sofá mientras él le acaricia los muslos deslizando las manos desde las rodillas y subiendo hasta llegar a sus caderas, que masajea con las yemas de sus dedos, ella siente unas pequeñas cosquillas que la relajan un poco.
Su hermano coloca el pene entre los labios del empapado coño y empieza a empujar muy despacio, ella suelta unos pequeños gemidos y siente como es penetrada, él la agarra fuerte de las caderas, los brazos se le empiezan a cansar y los apoya en el suelo mientras su hermano sigue follandola bien fuerte, sus pechos rozan el suelo y sus duros pezones se aprietan contra él. Siente el frío del suelo mientras su coño arde de excitación.
Él se inclina hacia delante bajando un poco el ritmo y le besa y lame la espalda, ella sigue gimiendo con la cara oculta entre sus brazos.
-Me encantan tus gemidos hermanita...
Con su mano coge uno de los sedosos mechones de pelo rojo y lo estira haciendo que ella levante la cabeza, Sara seguía gimiendo, caían gotas de sus jugos al suelo mientras la polla de su hermano entraba y salia de ella, le dolía un poco los estirones de pelo que él le daba y los dedos que se clavaban en su cadera.
-No aguanto más, hermano... me voy a...
-¿Te gusta que sea tu hermano quien te folla?
-S-si, si mucho.
-Pues correte mi niña, quiero que lo mojes todo.
Sara no aguantaba más, su hermano estaba acelerando el ritmo, su vagina palpitaba y sus gemidos empezaban a ser algo más fuertes. Él soltó el mechón de pelo y ella volvió a ocultar la cara entre sus brazos para acallar los gemidos mientras se corría sintiendo como él seguía penetrándola. Los fluidos seguían cayendo al suelo.
-Sara... tu coño es tan pequeño y estrecho, esta tan caliente y mojado...
ella estaba cada vez más roja, las cosas que su hermano decía la avergonzaban.
Él dio una fuerte palmada justo sobre el clítoris sin dejar de follarla y Sara mordió su brazo para impedir que se le escapase un grito, dos de los dedos frotaban su clítoris...
-Me estas mojando toda la mano...
Sara seguía gimiendo con la cara entre los brazos, los dedos se movían muy rápido, su clítoris ardía, estaba a punto de estallar.
-¿Que pasa? ¿no me digas que tienes ganas de correrte de nuevo?
-S-si...- dijo entre gemidos y jadeos.
-¿Y si no dejo que te corras?
-Hermano, no aguanto más...
Sara apenas podía hablar, los dedos no dejaban de frotarla y la polla palpitaba dentro de ella...
-Pídeme que te deje correrte.
-Por favor... hermano... deja que me corra.
Él no contestó nada, seguía follandola sin bajar el ritmo, le encantaba sentir la polla tan apretada y lo mojada que estaba Sara.
-Por favor, no aguanto más... por favor, deja que me corra hermano... te lo suplico...
-Correte pequeña.
Ella volvió a morder su brazo ahogando los gemidos mientras se corría, sentía que su hermano le estaba pellizcando el clítoris y le dolía, pero también le producía mucho placer. Su corrida iba cayendo al suelo mientras él seguía penetrándola...
-Ahora me toca a mí, voy a llenar tu estrecho coñito con mi corrida.
Él se llevó los dedos empapados a la boca saboreando los jugos de su hermana y la agarró por las caderas, su polla estaba hinchada, apunto de estallar, la metió lo más profundo que pudo y empezó a correrse, veía como el semen goteaba por los labios del pequeño coño de su hermana y caía al suelo mezclándose con los fluidos de ella.
Sara se sentía llena, la corrida de su hermano estaba llenando su vagina. Sentía el calor, la presión y como iba resbalando hacia afuera.
Él sacó la polla de golpe y un gran chorro de corrida cayó al suelo, su pene goteaba. Él se echó hacia atrás apoyando la espalda en el sofá y jadeando mientras acariciaba el suave culo de su hermana.
Sara apenas podía respirar sentía que la sangre se le agolpaba en la cabeza y su coño ardía...
Él se incorporó y cogiéndola por las caderas la levantó, la sentó sobre sus piernas, ella se dejó caer en el pecho de su hermano cerrando los ojos.
-Sara, ¿estas bien?
-Si, pero no puedo más, quiero irme a dormir.
-¿Quieres que te lleve en brazos a mi cama?
-Si... por favor.
-Pero antes tienes que hacer una ultima cosa.
Ella lo miró...
-Arrodillate en el suelo y lame todo lo que has ensuciado hermanita.
Ella se incorporó con la ayuda de su hermano y se puso a cuatro patas en el suelo, empezó a lamer todos los líquidos, los saboreaba y se los tragaba.
-No te dejes nada, quiero que esté todo limpio.
-Si hermano...
Él le acariciaba la cabeza, tal como si fuera una mascota, mientras ella lamia el suelo hasta que no quedó nada.
-Ya esta hermano.
-Eres una buena chica- le dijo a la vez que le levantaba el rostro y la besaba sintiendo los últimos rastros del sabor de las corridas.
-Te has portado muy bien peque.
La cogió en brazos y la llevó hasta la cama acostándose junto a ella y la miró mientras le acariciaba los pequeños pechos hasta que ella se rindió al sueño.

Continuara...