Quizá debí elegir otro camino, haberme ido, huir de
lo que hoy me está matando, escapar de este sinsentido, quizá debí
irme con un monstruo como yo, pero mi decisión fue quedarme,
soportar todo lo que me viene encima.
Me hierve la sangre, mi alma se consume en el fuego
de mi interior y solo deseo escapar, pero es tarde, hay cadenas de
las que no puedo liberarme, espero que llegue alguien que pueda
romperlas. Espero sentada, acompañada por mis dudas y sufrimientos,
desnuda y prácticamente indefensa, luchando por no rendirme, por no
perder mi esperanza, por no sucumbir a la escoria que me rodea.
A veces me es imposible guardar mis lagrimas bajo
llave, huyen desesperadas.
Mi cuerpo tiembla bajo los arañazos que me infligen.
Me repito una y otra vez; aguanta, aguanta, aguanta,
quizá mañana todo cambie, pero ese mañana está muy lejano.
Sí, quizá debí elegir otro camino cuando tuve la
oportunidad, hacer las maletas o irme con lo puesto, abandonar lo que
tenia y empezar de cero.
Llevo heridas muy profundas que solo cicatrizan en el
exterior, pero por dentro siguen sangrando, duelen y escuecen, es
algo que vive conmigo, de lo que no podré escapar aunque comience un
nuevo camino, pero me basta con deshacerme de las espinas que se me
han clavado, de las heridas superficiales y del frío que me
envuelve, del fuego creado por el odio que habita en mi interior.
Quiero empezar algo nuevo, en un lugar en el que
pueda sacar la bestia de mis adentros, dejar que mis colmillos
desgarren la piel de alguien sin luego tener que ocultarme.
Quiero vivir en un lugar donde pueda ser como soy en
realidad.