No hace falta morir para perder la vida,
simplemente basta con que destrocen
tu alma y tu corazón,
perder el último aliento en la oscuridad.
Brotan lagrimas
de sentimientos muertos,
mientras las garras de la amargura
se clavan y abren la carne
llegando al interior, destrozándolo,
desgarrando los sueños,
la muerte se duerme en el dolor,
las fuerzas quedan en el olvido...
